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jueves, 30 de junio de 2016

La estupidez humana.

Uno de los mayores genios del pasado siglo, y probablemente de toda la Historia de la Humanidad, Albert Einstein, el que elaborara la teoría de la Relatividad y revolucionase el mundo de la Física, este genio, llegó a afirmar en una ocasión que “hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana…”, precisando que del universo no estaba tan seguro, en nuestro caso,  será de la estupidez humana de lo que hablaremos.
 No hay ser, en el planeta,  más dañino que el “ser humano”, y seguro que tampoco hay ser más tonto.  A  pesar de nuestras extraordinarias dotes cerebrales, perdemos muy poco tiempo en utilizar la materia gris, por ello, esquilmamos, destruimos y extinguimos como si tuviésemos otra oportunidad, como si al final de la partida pudiésemos usar las vidas extras.
El hombre, es el único ser vivo con capacidad para destruir la tierra, poniendo de manifiesto que nuestra inteligencia no ha sido utilizada para mejorar como especie, sino que hemos evolucionado en gran medida  a la par que nuestros ingenios bélicos, con un enorme grado de  irresponsabilidad. No quiero que este artículo vaya por los derroteros que va, pero ya que lo he comenzado al menos mencionaré algunos aspectos que considero esenciales.
El agua disponible para el consumo humano es tan sólo del 0,0001% del agua total del planeta, y aún así contaminamos, como si tuviésemos agua de forma inagotable, muestra clara de nuestra estulticia, la naturaleza no nos va a dar a los hombres, “monos calvos”, más oportunidades que al resto de especies que se extinguieron, con muchos menos motivos que el hombre.  
Según recientes informes para el año 2030, el “homo sapiens” habrá destruido el 50 % de la selva amazónica, considerada por la comunidad científica como “los pulmones de la tierra”. Los intereses de las madereras se imponen a los del planeta, y por ello devastamos las selvas, incrementamos el calentamiento global, nos quedamos sin oxígeno, y “pensamos” qué más da, al menos hasta que yo muera habrá, el que venga detrás que se las ingenie, si,  que se busca la vida para sobrevivir.  No entendemos que la Tierra no es una propiedad de las presentes generaciones, sino una herencia para aquellos que vienen detrás.
Otro ejemplo de nuestra suprema estupidez, lo observamos en la cantidad de conflictos armados que se extienden en la actualidad por África, América Latina y gran parte de Asia, conflictos algunos, con decenios de actividad. La mayor parte de las guerras tienen una motivación económica, aunque en muchas ocasiones esta motivación se tinta de argumentos de orden religioso, político, tribal, territorial, etc. Sin embargo, si todo se analiza con cautela, gran parte de las guerras (si no, todas) procede de una mala distribución de la riqueza en el planeta.
El hambre afecta a  uno de cada nueve habitantes del planeta, es decir unos 795 millones de seres humanos pasan hambre cada día de sus pobres vidas  hasta un  final inexorable.  Mientras, en  los países del primer mundo,  esquilmamos recursos en un consumismo suicida para con  nuestro planeta, sin importarnos un bledo aquellos que se encuentran más allá de vallas de odio o incomprensión. El ser humano muestra un comportamiento repugnante con su planeta, con sus moradores y hasta con los miembros de su propia especie.
Al margen de estas claras muestras de memez neuronal, más allá del agotamiento del agua, de la destrucción de las selvas, del hambre y las guerras, en un plano más cercano, en el zoom de nuestro día a día en este primer mundo, también encontramos ejemplos variopintos de la estupidez humana.
Hagamos un pequeño recorrido por el inframundo de la estulticia de andar por casa, de baja intensidad,  si me lo permiten, en comparación con el nivel visto hasta ahora.
Así,  nos encontramos con aquellos que se consideran de “derechas”,  y que generalmente buscan el amparo de la Iglesia, o mejor de la Curia para justificar sus actuaciones, y que en la mayor parte de las ocasiones visten sus manteles con vino de cartón y mortadela con aceitunas,  como manjares de exquisito gusto. Suelen ser votantes del Partido Popular, por aquello del aparentar, algo muy español, y que nos ha llevado a ser un país de segundo o tercer nivel, eso sí dentro del mundo desarrollado. De misa dominical, suelen ser envidiosos y superficiales, intelectualmente no han visto un libro ni en fotografía, gustan de disimular su analfabetismo crónico con gomina, banderas de España, pantalones “chinos”, y partidas de pádel. Eso sí, ellos son españoles, el resto debemos ser de Marte, obviando el escaso “mérito” que tiene nacer donde a nuestros padres les dio la real gana. A colación de lo anterior, el pasado domingo, las urnas españolas se llenaron de votos del Partido Popular, lo que me merece un profundo respeto, y me hace plantear una cuestión ¿tenemos lo que merecemos?, está claro que si, de forma rotunda.
Otro personaje muy usual es el que podríamos denominar “alcahuete” o cotilla. Este tipo de persona es aquella que sabe todo de todo el mundo, generalmente aquello considerado “malo o negativo” para el resto de la gente, y que en muchas ocasiones también es tremendamente cuestionable, y de las que nadie suele saber nada. Los empeños del día a día van de mirilla a ventana, de cortina a rendija, o lo que es lo mismo, basculan entre  si el vecino discute con la parienta, si el de la vuelta le ha hecho un bombo a la del barrio de al lado, o si Juan se ha separado de Pepa, porque había “cuernos” de por medio. Sus miserables vidas, no vividas puesto que viven la de otros, son ejemplo de ignorancia y estupidez, de momento sólo se vive una vez, y perderla en los empeños de la de los demás es simplemente de idiotas.
En los últimos tiempos se ha instalado entre nosotros el “parasito” de las redes sociales, con diversas modalidades. Nos encontramos con una versión actualizada del alcahuete de visillo y mirilla, que podríamos denominar cibercotilla o alcahuete 2.0. Este tipo de ser, justifica su pobre existencia real alegando que esta 24 horas al día en el Facebook o Twitter, por motivos laborales, por estar informado, o por las cosas tan interesantes que sube la gente. En mi humilde opinión, la realidad es que su verdadero interés es  la vida de los demás, y dar una imagen idealizada de la propia vida, muy alejada de la verdad. No somos tan listos, guapos, interesantes, cultos, asertivos, chachi pirulís como pretendemos demostrar, es decir, que si nos queman la punta del glande con un cigarro, gritamos doloridos y con rabia, un ¡me cago en dios!, que se puede oír casi en Vladivostok, y además muy alejado de la imagen dada en dichas redes asociales (si he puesto asociales). Otra modalidad, es la del súper amigo de red social, o la del culto de copia y pega, que se empeña en culturizar a una masa interesada  en tatuarse ligas y hacerse fotos continuas poniendo morritos. Hay modalidades de ciber idiotas, como de personas, por ello no me puedo extender más aquí, no habría ni tiempo, ni espacio, ni tampoco ganas. Cuidado con los mal entendidos, en las redes también hay personas “normales” que cagan y mean a diario, como yo, y que sabemos que no somos ni tan guais, ni tan sociables, ni estamos tan interesados por la vida de los “innombrables” de Bombay, o por el desove de la perca Tibetana, que diría mi amigo “Farlopo”.

En la “viña del señor hay de todo menos uvas”, eso dice una canción, y es cierto como la vida misma, sin duda, este recorrido por la estupidez humana es muy largo, pasando por los modelos descritos más arriba, y añadiendo otros, como el “cultureta” que sólo tiene pose y muy pocos libros en su mochila personal, o el “duro” de mirada retadora, y que lo más difícil que ha hecho en su vida es no morirse por inanición cerebral, sin olvidar  al “guay” izquierdista amigo de todo y de todos y que sólo consume modas, siendo envidioso, vago y poco comprometido, más allá de lo que el “aparenteo” permite. No podía finalizar sin mencionar al “vinagre quejica” que de todo se queja y de todo saca punta, y aquí me incluyo yo, y es cierto puesto que,  todos tenemos lo nuestro, aunque es peor tener de unas cosas que de otras, inefablemente Nadie es Perfecto, y todos somos mejorables, aunque algunos necesiten un milagro. 

viernes, 17 de junio de 2016

Algunas frases…Capítulo II

Hace algunos meses escribí un artículo en el que recogía algunas frases que a lo largo de la Historia se han dicho sobre España o sobre los españoles, y que pretenden mostrar la visión que de nosotros tienen nuestros vecinos, también nuestros enemigos, o simplemente cualquiera que se haya topado por fuerza o azar con  lo “español”. Ahora quisiera completar el referido artículo añadiendo algunas frases que ahondan acerca de la imagen que hemos construido de nosotros mismos. En estos tiempos de bajeza moral, de falta  de rumbo patrio, de dimes y diretes entre políticos de un nivel más que cuestionable (ya sé que no todos son lo mismo, pero a día de hoy van ya seis meses sin gobierno) es quizás oportuno observar que no siempre fuimos tan serviles, ni estuvimos tan preocupados por estar  al día con  los deberes impuestos por una Europa de diseño, ultra- capitalista y tremendamente injusta
La muy laureada selección española de futbol, la que ha pasado a la Historia como “la roja” hasta hace no tanto era conocida como “la furia” y en mi opinión,  quizás el apelativo originario era mucho más representativo de lo que ha sido nuestro país a lo largo del devenir histórico, cero ilustración, el intelecto aplastado por la tradición y la moralina, y exceso de cojones, simplemente para vivir, y en ocasiones para escribir algunas páginas insignes de nuestra “ignorada” historia, y digo bien,  ignorada historia, desconocida por la gran mayoría, cuando no falseada de forma consciente.   Lema cocido de los Tercios de Flandes, y que se enmarca en la idea expresada, acerca de los atributos masculinos, decía “España mi natura, Italia mi ventura, y Flandes mi sepultura”, dejando más que claro que se perdería la vida para más gloria del Imperio y sobre todo de sus reyes, pero la idea está ahí, morir por eso que llamamos España, y que todavía hoy, no está muy claro que es. Los Tercios asustaron, sangraron y mataron por más de dos siglos, en defensa de la cristiandad, o de los más espurios intereses de estado,   así no es de extrañar que un oficial británico dijese “a los españoles por mar los quiero ver, porque si los vemos por tierra, que san Jorge nos proteja”. Si señores, hubo una época en la que Europa escuchaba a España, por decirlo de una forma liviana.
Cuando el Imperio se tambaleaba,  tan sólo el esfuerzo de unos pocos hizo que no se derrumbara de golpe, y de nuevo la furia, la garra, y por qué no, la sinrazón llevada al extremo de morir matando, en nombre de variados intereses, permitiría a hombres como el almirante Blas de Lezo, decir al almirante británico Vernon, que había fracasado estrepitosamente en su intento por tomar Cartagena de Indias, que “ para venir a Cartagena , es necesario que el rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor, porque esta ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres”. Este héroe olvidado,  cuyo nombre y sus hazañas fueron silenciadas en Reino Unido, y desconocidas hasta hace poco en la propia España, daría su vida defendiendo en tierra y mar, los confines de un imperio que se desmoronaba al tiempo  que  se había esfumado la dinastía que lo fraguase, los Austrias, y así , antes de entregar su vida transmitió un último mensaje a su mujer, y posiblemente a la posteridad, afirmando “ dile a mis hijos que morí como buen vasco, armado y defendiendo la integridad de España y del Imperio”. Blas de Lezo representa, en  gran medida, lo que ha sido ser español, olvidando a sus héroes y dando razón a aquello de “a los españoles les gusta renegar de su país y de sus instituciones, pero no permiten que lo hagan los extranjeros” (incluido el olvido, que también es algo muy español) frase que mencionase el gran corso, Napoleón Bonaparte, cuando admitió que el pueblo español, era fiero, belicoso, poco manejable,  y a pesar que no esté yo muy de acuerdo con sus empeños, el pueblo luchaba en defensa de la monarquía absolutista de Carlos IV y su hijo el rey “felón”, Fernando VII,  cosiendo a cuchilladas a los gabachos, pero también a las bellas ideas ilustradas que traían consigo.

Como vemos, nuestra imagen ha estado vinculada siempre a la lucha por ideales, acertados o no, justos o no, que llevaban al pueblo hasta la misma parca, con mucho sentimentalismo y muy poco raciocinio. En los últimos tiempos, España se ha convertido en una sombra de lo que fue, haciendo caso a los “superiores” intereses de la Unión Europea, y sepultando los intereses de un pueblo, históricamente castigado, como todos, por sus élites dirigentes. Ahora bien, el español siempre ha sido crítico con lo propio, y admirador de lo ajeno, pero nunca servil, jamás arrastrado, eso no iba con nosotros, el poeta Joaquín María Bartrina, señaló  “(…) si un hombre habla mal de España, es español”, y tenía razón el de Reus, nada como un español para poner verde a España, ahora que no lo haga un foráneo o correrá la sangre. Siempre la asociación entre lo español y la hazaña, dando hasta el último hálito de vida por aquello considerado justo, aunque en realidad fuese una barbaridad, por ello, de los españoles que participasen en la segunda Guerra Mundial se llegó a decir “si en el frente os encontráis un soldado mal afeitado, con las botas rotas y el uniforme desabrochado, cuadraos ante él, es un héroe, es un español”. Aunque no sea lo más loable, nuestra Historia ha estado ligada a la lucha, a la guerra, en cierta forma a la barbarie, que hacen un perfecto  maridaje con la defensa de la monarquía,  la tradición y de la más rancia Iglesia Católica. No hemos sido capaces de verter sangre por otro motivos más dignos que los mismos cojones y la rabia ante los otros, sin embrago ese ya es otro tema, que otro día trataremos, la clave está en el siglo XIX, el siglo de las oportunidades perdidas, pero como digo ese es otro tema. Me gustaría acabar este artículo con una frase de Arturo Pérez Reverte, quien dijo que “ser español es saber perder”, cuánta razón tiene el bueno de Arturo. 

miércoles, 1 de junio de 2016

Dirección General de Seguridad

Cada Noche Vieja recibimos  al nuevo año viendo las campanadas que se emiten desde la torre del Antiguo Edificio de Correos de la Puerta del Sol, en las distintas cadenas, sin embargo,  no somos conscientes que ese edificio,  no hace tanto, fue sede de un organismo mucho mas deleznable y mezquino, cuyo nombre genera pavor entre progresistas, demócratas o izquierdistas, me refiero a la DGS, Dirección General de Seguridad, organismo de larga trayectoria pero que alcanzó su más oscura fama en los tiempos de la dictadura franquista. En ocasiones se olvida, por aquello de no ofender, que en nuestro país, en esta piel de toro patria, vivimos una dictadura de cuarenta años, de corte autoritaria y ultraconservadora, que utilizó los mismos medios que cualquier otro régimen autoritario que haya existido en la historia. Los calabozos de la DGS forman parte de las cloacas de nuestra historia nacional; entre sus paredes los gritos de las víctimas  se alternaban con las voces de los torturadores, los llantos con los insultos, la dignidad pisoteada con la sangre en las paredes. El franquismo no cedió un ápice en sus principios, y en sus métodos, hecho este que explica que un sistema político propio de los años cuarenta perviviese hasta mediado de los años setenta.
España (los españoles en concreto) ha sido un claro ejemplo de transición democrática, tal y como observamos en “el abrazo” de Genovés, quien por cierto también fue torturado y vejado en los sótanos de la DGS, y que viene a ejemplificar como todos los actores políticos y sociales se unieron, y “obviando” el reciente pasado, aunaron empeños en pro de la democracia, que sin duda ha traído la etapa de mayor prosperidad a nuestro país de los últimos siglos. No se trata aquí de poner en cuestión los logros de este laureado periodo de nuestra historia más reciente, pero sí,  de advertir que entre tanto café para todos y amnesia colectiva, algunas cosas han quedado en el camino. Sirva este artículo como DENUNCIA y pública REPULSA, a todos los torturadores que trabajaron con celo excesivo en favor de la gloria del régimen del generalísimo Francisco Franco, dictador de España por la gracia de Dios, y la connivencia de su Iglesia católica.
Quizás,  si hablo de Antonio González Pacheco, pocos van a reconocer que se trata  de un personaje pérfido, ruin, enfermo, un verdadero sádico que ha pasado a la historia con el sobrenombre de Billy “el niño”, este último bastante más conocido. Este hombre, que en la actualidad se dedica a practicar el atletismo de forma aficionada, y que pudiera ser un jubilado más, en este caso, bastante en forma, es uno de los torturadores  con más fama de los últimos tiempos del franquismo. Una bestia ávida de sangre involucrada en todo tipo de torturas y sobre el que caen seria sospechas de asesinato, a  base de golpes, de aquellos infortunados que caían bajo sus garras, como el estudiante Enrique Ruano, fallecido después de un interrogatorio del “bueno” de Antonio. Indagando sobre esta lúgubre institución, me llamó la atención que el compungido Carlos Arias Navarro, presidente del gobierno y hombre fuerte del régimen, tras  el asesinato de Carrero Blanco, el que  anunciara la muerte del dictador al país, y que lo hiciese a “moco tendido”, hubiese sido durante un tiempo director de la DGS, y que cómo ya demostrara tras la toma de Málaga en la Guerra Civil, que le valió el apodo de “carnicerito de Málaga”, su empeño en el cargo se saldó con uno de los periodos más negativos de la institución. Bajo la dirección de Arias Navarro, el joven dirigente del PCE, Julián Grimau, fue torturado hasta la barbarie, defenestrado desde un segundo piso, sometido a un juicio sumarísimo, y finalmente fusilado, ¡se puede ser más animal!
No quiero ahora hablar de los métodos, sabemos que buscaban arruinar física y mentalmente a los apresados, destruir a la persona hasta convertirla en un guiñapo, mezcla de sangre, dolor y miedo; tampoco quiero mencionar a todos los torturadores, ya se ha escrito mucho sobre Antonio González  Pacheco, Celso Galván, Jesús Muñecas Aguilar o José Ignacio Giralte González, quienes además, en muchos casos han fallecido ya, o sus crímenes han prescrito, no busco la revancha, sólo hacer justicia con las víctimas, y evidenciar que no todo ha sido un camino de rosas en esa reverenciada transición, que todos loamos. Muchos de estos tipos, recuerdan a hombres como Manuel Gómez Cantos, apodado el “exterminador de Mesas de Ibor”, figura de los primeros tiempos del franquismo, famoso por asesinar en las “limpiezas” que se hiciesen tras la finalización de la contienda civil, pero, sin que sirva en modo alguno de justificación, en el caso de las bestias arriba citadas, llevaron a cabo sus tropelías en los años setenta, e incluso algunos, en los ochenta, eran las rémoras de la dictadura, que se fueron diluyendo al son de la Libertad y la Democracia.
No vamos a olvidar las barbaridades que hicisteis, jamás limpiareis vuestra conciencia, la Historia olvidará, pero desde aquí, removeremos conciencias, y gritaremos si hace falta, para que vuestros sucios nombres, y vuestras manos, manchadas de sangre inocente, las ideologías no pueden ser silenciadas, no serán pasadas por alto, hemos aprendido a pasar de página, pero la vuestra lleva un recordatorio especial bajo el título de aberración o repugnancia. La memoria histórica, no ha de ser una argucia política, tiene que estar al servicio de la democracia, puesto que si no somos capaces de condenar a estos infames, jamás dejaremos de ver el pasado como algo doloroso, jamás miraremos al futuro, siempre estaremos pendientes de un espejo retrovisor opaco, manchado, vilipendiado.

Señores torturadores habéis fracasado, nunca seréis capaces de amordazar la libertad de expresión, jamás mataréis al pueblo soberano, no habrá alcohol que os permita dormir en paz ni un sólo día de vuestra mísera existencia, siempre, siempre, siempre, la LIBERTAD TRIUNFARÁ. Espero que tengáis una larga vida, disfrutad de vuestros fantasmas, cada uno tenemos los nuestros. 

sábado, 28 de mayo de 2016

A vueltas con la Izquierda…

De nuevo vamos a elecciones, nuestros políticos no han sido capaces de llegar a un acuerdo y ahora hay que repetir, y… de nuevo campaña electoral, actos públicos, mítines, debates etc.,  para vender el producto, harto agotado tras meses de estériles negociaciones, sin un gobierno útil. El resultado de las elecciones, y no hace falta consultar a ningún adivino para saber que, si no se remedia, Mariano Rajoy vuelva a ser presidente, probablemente con el apoyo de Ciudadanos, que me temo se escorará hacia la derecha de ese espacio vacío que se llama centro.  España tendrá un presidente que ya se postra, antes siquiera de ser elegido, como una culebra sobre  su vientre, y ofrece más recortes al estado de bienestar de los ciudadanos españoles a los jerarcas europeos. Este hombre no debe gobernar España, no  merecemos esto, no queremos más recortes, no queremos más corrupción sistémica, no queremos más basura corrupta en las instituciones, y sí, Mariano Rajoy, amante de los tijeretazos, de quedar bien con lo más denigrante de Europa, ha permitido impávido que esto sucediese, mientras que el trato con los medios de comunicación, es decir con los ciudadanos, no pasaba del plasma, no conforme con esto además, se negó a acudir al debate a cuatro escudándose en su competente vicepresidenta. Ante esta lamentable situación sólo hay una opción, la unión de las Izquierdas, de todas las Izquierdas, en un proyecto común, en un frente común, por el progreso, contra la corrupción, por un país y un mundo mejor.
Cuidado Iván que te emocionas y te vienes arriba, esto es difícil, la cintura política de nuestros representantes es igual de flexible que la de un muñeco de futbolín, y llegar a un acuerdo tácito será muy difícil, pero no hay otra opción, o la izquierda se une, o la ponzoña y los recortes sociales seguirán a ritmo de batuta alemana o francesa, o vete a saber quien mandará en las finanzas europeas del momento.
A estas alturas, y queda menos de un mes para las elecciones, se ha producido un gran acuerdo dentro de esta línea, es decir en el ámbito de la izquierda española, y este pacto ha permitido que el fulgurante Podemos de Pablo Iglesias, se haya  fusionado con  la Izquierda Unida de Alberto Garzón, el líder político más valorado por la ciudadanía y que en el pasado mes de diciembre obtuvo cerca del millón de votos, lo que por este sistema desigual y favorecedor de los partidos grandes, se tradujo tan sólo en dos diputados, pero ese es otro tema. La unión Podemos-Iu, augura convertir a la coalición en el partido emblemático de la Izquierda española, superando al PSOE, que no sabemos bien en qué fase del harakiri se encuentran. Sin embargo no es suficiente, ahora o quizás nunca.
El PSOE se tiene que unir a la alianza de las Izquierdas, como ya se hiciera en el Frente Popular de finales de 1935, donde PSOE, PCE, POUM, Izquierda Republicana, Unión Republicana, y otros partidos de corte nacionalista o regionalista, se unieron y ganaron a la derecha, y además intentaron hacer algo bueno por el país, que al poco tiempo se truncaría porque una serie de militares pro fascistas se levantaron y propiciaron un golpe de estado que degeneró en Guerra Civil. Cuidado con acojonarse, se hubiesen levantado igual, era el momento del fascismo y de los golpes de fuerza, no hay que tener miedo, sino ganas de cambiar España, dar una lección a la rancia derecha medio anormal española y labrar un futuro digno para todos/as. En este empeño tiene que estar el PSOE, es necesario que la militancia de este partido obligue a sus dirigentes a ser socialistas de verdad, de corazón, no de boquilla, devolver las siglas a la militancia y también de paso, la dignidad al partido que modernizó España, me hago mayor, de eso ya hace bastante tiempo. A día de hoy, el PSOE, sigue quemando sus siglas, perdido, amarrado a un centro que sabemos que no existe, aburguesado, desclasado, sin rumbo, intentando no hacer ruido y molestar a las potencias europeas, y miedo da,  como la Historia parece repetirse, me acuerdo ahora como el socialista moderado( o interesado) Kerensky en Rusia, en 1917, traicionó  sus ideales y por no asustar a los aliados europeos,  decidió mantener al país en la Gran Guerra, cuando había llegado al poder precisamente para lo contrario, entre otras cosas, y a los pocos meses los Bolcheviques de Lenin acabaron con las medias tintas, y accedieron al poder. Hay que ser fieles a las IDEAS, y a la nobleza que las visten, sí señores hay que ser Quijotes e idealistas, y querer cambiar el mundo, no ser pantomimas al servicio de los intereses del capital y los poderosos.

El PSOE, con 137 años de Historia, está en una encrucijada, sólo no va a poder, el resto de la Izquierda tampoco, no unirse es dar el gobierno a la derecha. Ahora bien, en dicha unión el PSOE, debe volver a la Socialdemocracia, a la formación, al nivel, a la dignidad, a estar más en la oposición y no en la poltrona a cualquier precio, a la Izquierda Progresista, al estudio y entrega por y para las ideas, a la democracia, en fin, yo sé que es el Socialismo, y que pretende, y también sé que el PSOE está muy lejos de ello, algunos de sus miembros no saben siquiera que ideales defiende, es PSOE-PP, como si se tratase de ser de uno u otro equipo de fútbol, si no recupera el rumbo, en la unión será deglutido por aquellos que si saben en qué parte del tapete están, y fuera de la misma estará en la oposición, descuartizado por los intereses de los señores feudales del caciquismo, en fin hay que refundar la Izquierda española, y unir sus piezas, de lo contrario la corrupción seguirá haciendo de nuestro país y de nuestro progreso su gran negocio. Socialistas ustedes eligen, ahora o NUNCA. 

viernes, 13 de mayo de 2016

Cuanta razón viejo


Ahora, tras diez años de ausencia valoro cada minuto que pasé a tu lado, aprendiendo, compartiendo, en definitiva construyendo la persona que soy hoy. Siempre fuiste un caballero, elegante, poco amigo de artificios, humilde y directo como nadie, me enseñaste a ser como soy, me miro en el espejo y veo en cierta medida tu mirada, las canas me hacen hijo tuyo de forma especial, eran quizás tu rasgo de identidad, ahora el mío. Hoy también soy padre yo, y comienzo a comprender lo grande que fuiste en esta labor, lo importante que fueron tus palabras, tus consejos, tu ejemplo, la gran pérdida de mi vida.
Este artículo, que ahora comienzo, pretende ser un homenaje a la figura de mi padre, para mí un gran hombre, humano y con errores, pero inconmensurable como guía, como ejemplo, como referencia. Recuerdo como si fuera ayer aquel día en que me dijiste que habías pretendido ser un buen padre, que lo habías hecho lo mejor posible, puesto que no habías tenido la experiencia propia de tener padre. Hoy en alta voz puedo decir que fuiste el mejor, un gran padre, el hecho de no haber tenido progenitor no influyó en nada, además creo que el vínculo padre e hijo es tan natural y fuerte que no necesita de experiencias previas, lo llevamos dentro.
Mi padre nació en noviembre de 1936, mal año para España, y su padre, mi abuelo, fue detenido por ideas políticas, antes del nacimiento del niño, sería fusilado en septiembre de 1938, después de dos años de cárcel y vejaciones, como tantos otros. ¡Malditas guerras!.

Fue un niño bien criado y atendido, mi abuela Concepción tenía un taller de costura y en cierta medida pudo costear la educación de su hijo, incluso enviarle a la universidad, en principio a la capital, Madrid, donde inició estudios de Filosofía, y después de forma definitiva a Badajoz, donde estudiaría Magisterio. La buena vida que había llevado hasta el momento se truncó con la muerte de mi abuela, dando un giro por completo a  la vida de mi padre, que se encontraría sólo y teniendo que encauzar su futuro. Tras el servicio militar, dieciocho meses en Cádiz, marcho al exilio, a Holanda, primero y después a Alemania, donde conocería a mi madre y se casaría.

Todas estas vivencias forjaron la figura de mi padre, socialista convencido, progresista, hijo de rojo como le llamaron alguna vez, eso sí, en bajito, no solía bajar la cabeza. Esas ideas enculturadas forman hoy parte de mí mismo, también socialista por convicción, eso sí, sin partido político que nos represente, puesto que ampararse en las siglas no es suficiente, no hay programas socialistas, ni políticas socialistas, hoy día la elegante Europa es neoliberal hasta las trancas, sin cabida casi para la gente del pueblo llano. Recuerdo que me decías de niño “por la boca muere el pez”, en mi inocencia no entendía que quería decir, hoy ya lo entiendo, y comprendo la intención de tus palabras, hay que ser cautos, contener la lengua, y a pesar de ser viscerales, en muchas ocasiones, mejor ser fríos, algo que jamás lograste hacer, soltabas lo que el corazón te decía, y a veces, a quién no le iba a gustar el mensaje.
Nunca supiste mirar por tú propio interés, siempre hablabas por los demás y se te olvidaba hablar por ti, en la política y en la vida, el exceso de sentimentalismo, al margen del sentido ñoño del término, no conduce a ningún tipo de lujos, todo lo contrario, atrae a los advenedizos y a los interesados.
Recuerdo que en mi época de pavo absoluto, cuando las greñas ocupaban más de la mitad de mi espalda, y que jamás te gustaron un ápice, puesto que los considerabas de “gentecilla”, me dijiste “ a mi esos pelos no me gustan nada, ahora, como alguien me diga algo de ellos, no dudes que le pongo en su sitio de inmediato”, y estoy convencido que alguna vez, lo tuviste que hacer, con algún representante de la “aristocracia aneuronal villanovense”.
Todos tus consejos fueron buenos para mí, todas tus enseñanzas válidas, tú ejemplo el adecuado, y si, tengo que reconocer que todos los días desde aquel 21 de octubre de 2005, me acuerdo de ti, recuerdo tu voz, y al mirar la foto que mamá tiene en el salón, con el porte serio, como te gustaba posar, puedo ver tu sonrisa, es mi imaginación, pero se que me sonríes. Te hecho de menos papá, y quizás pueda ser con los que vienen detrás igual que lo fuiste tú conmigo y con mi hermano.
Ahora a mis 37 años, y con  más de una década de ausencia, entiendo lo importante que has sido y serás para mí, si, ahora ese “paso corto, vista larga y mala leche” me permiten afirmar con rotundidad, este “cuanta razón tienes viejo”.


lunes, 25 de abril de 2016

De Pena

Hay veces que uno se siente más frustrado que de costumbre, y es cierto que sobran los motivos para ello, pero se intenta seguir hacia adelante y no caer en la desidia del día a día, siendo como digo, en ocasiones imposible evitar la sensación de vacío y por qué no, de fracaso. Algo de luz podrán ver  ustedes, si les digo que me dedico, al menos de momento, a la ardua tarea de la educación, y aprovecho aquí para decir, que en estos momentos, es profesión de riesgo, y con un nivel de desprestigio abrumador. De dónde procede esa frustración , que la mayor parte  de las veces se sobrelleva, pero en otros momentos te puede y te agobia hasta hacerte sentir muy pequeñito. La respuesta es clara, y múltiple, es cierto que la situación no puede seguir así, puesto que en poco tiempo tendremos que recapacitar, sentarnos entre todos y tomar una decisión razonada de hacia dónde queremos que vaya este país con su actual sistema educativo. La solución no es fácil en un lugar  donde la progresía campa a sus anchas, y donde pedagogos y psicólogos han reducido el papel de los profesores al de meros secundarios con muy poco “texto” en esta gran obra que supone la educación de nuestros jóvenes. De educación, así como de medicina o de informática sabe todo el mundo, y es habitual que personas ajenas al universo  docente opinen, gestionen o incluso formen parte activa en la redacción de los textos educativos, que ya van siendo numerosos en nuestro país, casi a Ley educativa por cambio de gobierno.
Pongamos un poco de orden a esta situación; desde mi punto de vista, el papel de psicólogos y pedagogos, ha convertido a los profesores en simples comparsas del sistema educativo, sin prácticamente nada que decir de un cometido, que debería ser, en todo caso, controlado en un noventa por ciento, por el propio profesorado. Estamos convirtiendo a los alumnos en pacientes, todos susceptibles de tener algún que otro trauma o el manido TDAH, lo que lleva a medicar a niños desde muy jóvenes,  sin saber muy bien qué consecuencias tendrá esto en el futuro. Cuidado con esto,  puesto que todo es manipulable, conste que soy un firme defensor de la educación pública, con sus diversidad, variedad  y peculiaridad, abierta e inclusiva, pero otra cosa es, que tengamos que “comulgar con ruedas de molino”, y aceptar que no se puede suspender a un alumno, porque es una víctima del sistema, ( independientemente de que arroje su vida a la basura y no haga  nada por su propio futuro)  y cada vez más, asediados por nuestra propia dejadez,  aprobamos  a gente incapaz, que tenemos   entre algodones y que, de aquí a no mucho, una vez acabe esta fase, enviaremos a un mundo laboral tremendamente competitivo, exigente y sobre todo,  cruel.  No podemos hacer de la vagancia un instrumento para conseguir títulos, usando las posibilidades que el propio sistema da, pero que están orientadas hacia quién, de verdad, tiene mayores dificultades que el resto. Hay que ayudar a quien lo necesita, pero también hay que hacer un buen uso de las posibilidades del sistema, y no buscar subterfugios en donde no hay más que mala educación y poca laboriosidad.
Algo que literalmente me repugna, es la actitud de aquellos que no saben apreciar la bondad que tiene poseer  una educación gratuita y de calidad. Durante siglos la educación ha sido algo reservado a una minoría, generalmente adinerada, mientras que el común de los mortales, se pudría de asco, en la miseria y en la ignorancia. La educación pública es desdeñada por muchos jóvenes que no saben apreciar el tesoro que supone salir del marasmo de la ignorancia y convertirse en hombres y mujeres dignos, formados, preparados para devolver al sistema parte de lo que este les ha dado a ellos en los años de formación. Es cierto que en nuestros días, el sistema no tiene capacidad para absorber a estos jóvenes, pero no podemos hacer de esto una justificación para recrearnos en la vagancia, la grosería y la mala educación. Es tremendamente decepcionante que algunos te digan que se ven obligados a ir al centro educativo, puesto que si no lo hacen, los asistentes sociales irán a sus casas, por lo que deciden acudir a las clases a molestar a los profesores y a los compañeros, que si están interesados en lo que allí se cuenta.  En este caso, que pretende ejemplificar una situación bastante común y extendida, el problema no sólo es del adolescente rebelde, sino también de su estulta familia, que observa como su hijo fracasa reiteradamente en la educación, y o bien, no puede hacer nada, pues se le escapa a su control, o simplemente asume esta atrocidad como algo propio de niños, o una simple trastada sin consecuencias, craso error.
El profesorado es parte responsable de su propia realidad, se trata de un colectivo desunido, que no sabe salvar las diferencias y luchar en pro de un objetivo común, mejorar la sociedad, y por ende, mejorar la educación de nuestros jóvenes y no tan jóvenes. En esta lucha se requiere compromiso, y conocimiento de la realidad que nos rodea, que es cambiante, y para mucha gente dramática, por ello hay que decir a todo profesor/a evadido de la realidad que despierte, que hay que regresar a los orígenes, que hay que entender que la profesión debe estar vinculada con la cotidianeidad que viven los alumnos y sus familias. Debemos transmitir conocimiento, y desde mi punto de vista también valores, que sin duda también deben emitirse desde la misma familia, eso es prioritario, pero desde la escuela debe ser requisito “sine qua non”.  Es necesaria una movilización masiva de todo el ente educativo en pro de una Ley consensuada y con visos de durabilidad en el tiempo, moderna y adaptada a nuestro propio país, que se aleje de intereses políticos y que mire por el futuro de nuestra sociedad. En esta movilización hay que exigir algunas cosas, primero autoridad y respeto a la profesión docente, y lógicamente una readaptación del currículo que potencie el pensamiento, el espíritu crítico, y la laicidad necesaria de la educación, superando la  Religión, en pro de otras asignaturas útiles tales como la Filosofía o la Ética.  
En mi opinión, me parece que cometemos otro error en secundaria, y no es otro que convertir los Institutos en Escuelas, con mi más profundo respeto a las Escuelas, pero el objeto de la secundaria es preparar a los alumnos para la Universidad, principalmente, ya sé que hay otras opciones, pero la principal debería ser la mencionada anteriormente. Hay que potenciar lo bueno, y no perder tanto tiempo con aquellos que agotan las posibilidades de un sistema demasiado garantista y que sólo se preocupa por falsear las estadísticas y aprobar masivamente. Hay que dejar de lado tanta cartulina y tanto villancico, para dedicarnos a una educación seria y de calidad.

El tema de la educación daría para un centenar de folios en un primer análisis, sin duda, pero no busco aquí desarrollar de forma extensa todo el problema, y digo bien problema, que supone la educación española en la actualidad. Tan sólo manifiesto, desde el respeto, mi humilde punto de vista, subjetivo y personal, pero que recoge el sentir de muchos compañeros, en parte como yo, asqueados de esta patraña de sistema, cuerpo putrefacto en manos de inspectores a dedo, intereses de conferencias episcopales, y progresía de sueldo base. La autocrítica va en vanguardia de este análisis, si no nos movemos nosotros, nadie lo hará, a quién le importa la educación, si parece más útil producir titulillos de secundaria que alumnos formados y con aspiraciones culturales e intelectuales. Se nos llena la boca con el sistema educativo finlandés,  cuando no hacemos nada porque el nuestro sea siquiera una sombra, claro está, ni nuestro sistema es tan bueno, ni nosotros intentamos que lo sea, harto estoy de ver gente fija que su mayor preocupación es entrar tarde los lunes e irse pronto los viernes, el alumno lo primero, sin duda…Pero no es mi objetivo tirar tierra sobre los docentes, la mayoría son trabajadores y muy buenos profesionales, ahora sí, inspectores preocupados por acojonar al personal sobran por todas las circunscripciones educativas, que asco de gente, que lo único que anhelan es dar miedo a los iguales y no solventar ni un sólo problema, tal y como es su trabajo. La educación adolece de muchas actividades extraescolares, bailes colectivos, semanas británicas o chorradas varias, y peca de no ser un conjunto unido en defensa de una educación pública de calidad, que mejore repito, la sociedad, que nos mejore a todos.  Por ello afirmaba al principio que estamos…de pena.

lunes, 18 de abril de 2016

Se agota el tiempo

Como menciono en el título, se agota el tiempo para saber si tendremos que ir o no,  a nuevas elecciones. El rey abrirá una nueva ronda de contactos con los dirigentes políticos al objeto de obtener un candidato para una nueva votación de investidura, hay que recordar aquí, que ya han sido dos los intentos fallidos desde las elecciones del 22 de diciembre de 2015. Si señores, desde diciembre " caminamos" con un gobierno en funciones que prácticamente no puede hacer nada, y que impide el gobierno eficaz del país. Si se agota esta última posibilidad, desde mi punto de vista estamos confirmando el fracaso de la democracia en España, asistimos impávidos a la falta de entendimiento de una clase política, nueva o vieja, incapaz de plasmar en un gobierno la foto fija de la voluntad de los españoles que supone, en este caso, el proceso electoral de finales de 2015. No pretendo, ni mucho menos, ser apocalíptico o agorero, pero es cierto, que toda esta situación pone a las claras una enorme incapacidad, al tiempo que manifiesta, desinterés y transmite desidia al pueblo soberano, que mediante voto, señaló en las urnas que quería un parlamento diverso y unos políticos capaces de ver el bien común, siendo artífices de un cambio que supere  sus propios egos en pro del beneficio de la mayoría.
Claro está que no hay un sólo culpable, podemos ver muchas acciones mejorables o reprochables, que de haberse realizado como deben, hubiesen acabado con la parálisis actual. En primer lugar  asistimos, en un claro ejemplo de cobardía política y de estrategia de alcantarilla, a un ganador de las elecciones, Mariano Rajoy Brey, que prefiere obviar el mandato del rey, Felipe VI, que no olvidemos representa al país, no a la mera institución monarquica, y decide  no presentarse   a la investidura, por miedo al ridículo, claro ejemplo este,  de lo que no debe ser un gobernante (cobarde). Mariano ya nos tenía acostumbrados a dar la callada por respuesta, no olviden que ni siquiera acudió al debate televisivo más importante de nuestra historia, que cierto es, es una americanada, pero bueno está, debería haber ido y no mandar en su lugar a una muy diligente Soraya Sáenz de Santamaría (cuatro años de plasma es lo que tienen).
Después del mutismo y la estrategia barata de Mariano,  asistimos al intentó del “socialista” Pedro Sánchez de formar un gobierno en torno al cada día más denostado PSOE. En esta ocasión, desde mi humilde opinión, el intento de alianza fue baladí, puesto que se pretendía una alianza de las izquierdas, que a muchos nos gustó, pero que comenzó a realizarse al revés, es decir con un pacto bilateral con Ciudadanos, partido que representa al liberalismo económico, y supuestamente al centro derecha ideológico, y que al necesitar después el apoyo de Podemos e IU, e incluso otros grupos, dada la imposibilidad matemática de conseguir mayoría en la Cámara Baja, estaba avocado al más rotundo fracaso. Las posiciones económicas entre ambos extremos de la posible coalición eran imposibles, y tras dos meses de arduas negociaciones y dimes y diretes, el acuerdo no fue posible y se retorna a la situación originaria, eso sí, con cada vez menos tiempo, y con una ciudadanía más que harta, del inmovilismo político, todo ello aderezado con buenas y constantes dosis de corrupción, evasión fiscal y demás podredumbre del sistema.
En este periodo de falta de entendimiento entre los “dos gallos del corral”, por culpa de un tercero, es decir la mala relación entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias (con alusiones subidas de tono, y poco acertadas, como aquella de "la cal"), y el acercamiento del primero a Albert Rivera, la actuación del Partido Popular, ha sido cuanto menos  bochornosa, haciendo de la crítica rastrera su forma básica de actuación, culpando  constantemente a Pedro Sánchez de la paralización institucional del país, obviando que en su momento, tanto el PP, como su “líder” Mariano Rajoy,  no hicieron nada, en absoluto, por conseguir un gobierno estable, haciendo de la paciencia y la crítica su forma de acceso al gobierno.
Parece ser que las últimas encuestas auguran una caída del PSOE (deglutido desde la Izquierda y desde el centro) y de Podemos, al tiempo que el centro derecha y la derecha (todos son de derechas, que miedo a decir la verdad), ascienden en intención de voto, es decir, Mariano Rajoy, si se celebrasen nuevas elecciones podría de nuevo ser presidente del gobierno, con el apoyo de Rivera, todo ello usando una estrategia de “cobardía” y falta de “gallardía” política, metido constantemente en la trinchera de su propio miedo.  No se negará a Pedro Sánchez el empeño en ser presidente del gobierno, a pesar de olvidar las siglas de su partido político, que dice ser socialista pero prefiere la alianza con el neoliberalismo económico, que con la izquierda española.  En definitiva, España lleva meses sin gobierno, con unas cifras de paro demoledoras, con leyes terribles para la ciudadanía, con una corrupción vomitiva, y también con una clase política que no ha sabido ser capaz de superar sus diferencias y buscar el bien para la nación, por encima de los intereses de partido. Sí , yo acuso a los políticos españoles de incapaces, de no tener talla para conducir la realidad de los españoles, de no estar a la altura de la Historia, más  preocupados de obtener un  resultado óptimo a sus intereses  que de escuchar a un  pueblo  que ya habló hace meses,  es cierto que el tiempo se agota, y la paciencia también.