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miércoles, 26 de agosto de 2026

La Odisea ..., propia y ajena.

Hace hoy justo una semana que fuí al cine, aprovechando que los miércoles son el "día del espectador", para ver la Odisea de Nolan, que aunque no voy a hablar de ello, en este momento, puedo decir que me gustó, más allá de no tener mucho que ver con la historia que originalmente cantó Homero.

El tema de estas breves líneas hace referencia a lo tortuoso que se hace acudir, hoy en día, al cine, porque lo que otrora era un acto catársico de liberación y disfrute de los sentidos, ha devenido en una especie de tortura sin fin, alimentada por las propias salas que permiten comportamientos y acciones que nada tienen que ver con lo que originalemente suponía acudir al cine a pasar un buen rato y disfrutar de una buena película. 

La odisea comenzó desde el mismo momento en que tomamos asiento en la sala, puesto que los dueños de la misma, no tuvieron la más mínima deferencia con el público que acudimos a la sesión de las diez y media de la noche, para una película de cerca de tres horas, y que nos tuvimos que "tragar" la media hora de anuncios y promociones que tienen todas las películas, haciendo que cuando salimos del cine nuestra espalda se encontrase  resentida y que la madrugada estuviese ya bien avanzada. 

Con los anuncios y consejos de fondo estuve acomodando mi cuerpecito a los asientos, que son reclinables, y se puede uno casi tumbar, como si estuviese en el salón de casa, lo cual, aunque parece ventajoso, en realidad, para los que tenemos unos kilos de más, la combinación postural, la penumbra, y las altas horas de la noche, contribuyen a tener que hacer un esfuerzo sobrehumano para no acabar en los brazos de Morfeo y roncando a pata suelta. Qué iluso, dormirse, imposible, la película tenía oculta varias trampas, en primer lugar los espectadores que nos acompañaban por la banda derecha de donde nos encontrabamos nosotros, mi mujer y quien suscribe este texto, y en donde estaban devorando una serie de cubos de palomitas de un tamaño gigantesco, al menos tres cubos, a los que sólo faltaba añadir un escurridor para tener el mismo tamaño que el de un cubo de fregar al uso. Comían a dos carrillos, y viendo el volumen de lo que ingerían, llegué a pensar que difícilmente aguantarían despiertos el final del film, puesto que digerir tanta cantidad de maíz procesado requeriría un esfuerzo ímprobo par esos estómagos. 

La travesía seguía a buen ritmo, y la película comenzaba con el caballo de Troya varado en la playa, y con los aqueos dentro, esperado que Príamo picase el anzuelo, pues justo en ese momento ocuparon los asientos de la banda izquierda, una pareja, la chica se acomodó a mi lado, comenzaba el infierno, y los devoradores de palomitas conformaban un juego de niños para lo que me esperaba. La pareja, como no, llevaba también su paquetito de palomitas, en este caso de tamaño normal, diminuto si se compara con los anteriormente referidos, pero, en concreto la muchacha, comía las palomitas de una en una, y las daba un muerdecito, como si de una pipa se tratase, virgen santa, que molesto se hacía cada viaje, palomita a palomita, chasquido a chasquido y vuelta a empezar. En ese momento, por primera vez en la noche, puse el asiento normal y me recliné hacia adelante, pero aquello no acababa, las palomitas iban minando mi paciencia, y no encontraba la postura, como cuando te has puesto hasta arriba de panceta y pestorejo y la "jitera" de ardores no te deja pegar ojo. 

La chica fue al baño, pude seguir un poco el argumento de la película, al parecer Polifemo era un ser horroroso y medio idiota, muy alejado de la realidad homérica, resultando una secuencia bastante desaprovechada que pudiera haber hecho de la película algo mejor. Estaba descubriendo que Elena de Troya era una mujer de color, qué manía, cuando la señorita de las palomitas regresó y tomó asiento de nuevo, hubo una breve tregua en su actitud molesta, escasos segundos, cuando se puso a hablar un ratito con su pareja, como su estuviesen en su casa, y después, el debacle, comenzó la tos, dos toques secos, y una especie de respiración profunda..., al medio minuto el ritual se repetía, así estuvimos las dos horas largas de película que nos restaban. Al igual que con las palomitas me eché hacia adelante, tratando de huir, imposible, los dos castañazos volvían a sonar cada pocos segundos, metódicamente, parecía que me buscaban, tras varios minutos y con la espalda dolorida por estirarme tanto, decidí volcar mi prominente natura hacia el asiento de mi señora, hubo un momento en que me riñó, y me indicó de malas maneras que me sentase bien. 

En aquel momento ya era consciente de que con semejante tos, microbios y bichitos en el aire incluidos, me iba a poner malo, como así ha sido, he desarrollado un catarro que me ha apañado la semana y que, en este momento, todavía estoy intentando curar, aun así, a pesar de todo, continué con mi empeño por tratar de seguir la historia y obviar los muchos "trabajos" que tenía que sortear para llegar a buen puerto, y en cierta medida lo estaba consiguiendo, cuando hubo un acontecimiento final, un aldabonazo que me hizo pensar por un momento que aquella noche de pesadilla se debía a algún tipo agravio perpetrado por mi persona hacia los dioses y por ende semejante castigo. Pues bien, en el momento en el que Argos reconocía a Odiseo, a pesar de su disfraz de mendigo,  observé, atónito, como se acercaba un hombre por nuestra fila y en dirección a nuestros vecinos de la banda derecha, cuando pude fijarme bien, el tipo iba con uniforme, y portaba tres o cuatro cajas de pizzas que entregó a los devoradores de palomitas. Increible, el repartidor de pizzas en el cine. Los chavales de las palomitas, parece que poco llenos e insaciables, acabaron el festín con unas pizzas, y sin quererlo haciendo un homenje a la escena de Circe, donde los hombres de Odiseo comían como animales, y acaban convertidos en cerdos. 

No hubo nada más reseñable en la noche, creo que la misma tuvo un poco de guerra de Troya, y bastante de Odisea, y, al margen de bromas, pienso que el cine es uno de los últimos templos que nos quedan, donde disfrutamos de una actividad tal y como hicieron nuestros padres, claro está, este tipo de actuaciones han cambiado este concepto de cine, y como en la mayoría de cosas de nuestro tiempo prima el consumo y el mal gusto, ni que decir tiene, que ni los devoradores de la derecha, ni la egoista de la izquierda, han leído ninguno de los clásicos de Homero. Anuncios, palomitas, toses, pizzas, olor a pepinillos, y los móviles alumbrando la sala, conforman el cambio de sentido que ha iniciado el septimo arte, seamos cautos, y mantengamos a buen recaudo uno de los últimos refugios. Buena noche amigos.


martes, 18 de agosto de 2026

Patrioterismo

 El presente artículo lleva por título el término de "patrioterismo" haciendo alusión a los múltiples patrioteros que campan a sus anchas en redes sociales, estados de guasap y mentideros de distinto tipo, alentados principalmente por la situación que se vive en Ceuta, donde miles de magrebies y subsaharianos (habitantes todos del planeta Tierra) han cruzado la línea que separa el mundo subdesarrollado y nuestras tierras, que se supone dan comienzo al denominado primer mundo. Esta situación es insoportable para los habitantes de Ceuta, que han visto como, de un día para otro, su ciudad ha sido invadida por varios centenares de extranjeros que se hacinan en playas y calles, buscando una oportunidad para mejorar sus vidas, generando una convivencia difícil, y no deseada, quizás, para ninguna de las dos partes. La inmigración debe estar controlada, y no puede hacerse a partir del antojo de las mafias que viven de la miseria, ni de intereses políticos superiores, que pasan por el propio gobierno marroquí, y sin ninguna duda, también por los intereses de los Estados Unidos de un Trump, que no le rie la gracia al gobierno español, o mejor, no le rie la gracia a nadie que no se mueva bajo el paraguas de su propia hipocresía. 

Pero vayamos al "quid" del término, es decir, a la pose que se observa en las redes sociales, en donde aparecen imágenes conformadas con banderas de España pegadas a la de Ceuta, y en la que se acompañan mensajes tales como ..."Ceuta es española" o "Ceuta, Melilla y Canarias son españolas y no se tocan"..., es en este tipo de comentarios en donde veo el "patrioterismo", que cuidado, todavía no hemos hablado de ello, no es lo mismo que "patriotismo", el cual, aunque puede ser cuestionado también, al menos, tiene una justificación y es comprensible, que cada cual ame a su nación, territorio o lugar donde se encuentran sus raíces o ancestros, como quiera y pueda. En este caso hablamos de la pose patriótica y falsa que conforma el termino despectivo que da título a este artículo,  en la que sin ningún tipo de cortapisas, se pone la bandera de Ceuta y se afirma su españolidad, obviando que en la misma, el escudo que aparece es el portugués, los famosos cinco escudones azules que representan los cinco monarcas musulmanes que Alfonso Enriquez derrotó en la Edad Media portuguesa. La Historia, esa materia olvidada que sólo nos sirve a los que vivimos de ella, tiene gran importancia, entre otras cosas, para abrir un poco la mente y saber que hasta las cortes de Thomar, Ceuta fue de Portugal, ni de España, ni de Marruecos que no existirá, como país, hasta mucho después. Por cierto, no quiero sesgar la Historia, y hay que decir que cuando Portugal se independizó de España en 1640, aunque en nuestro reino no se aceptase esta situación hasta 1668, los habitantes de Ceuta decidieron por libre voluntad seguir formando parte del imperio español. Ahora bien, si aceptamos esta realidad con respecto de Ceuta, tendríamos que aplicar el mismo principio para el caso de Gibraltar, puesto que dicho territorio, dentro de los límites naturales de la península Ibérica, está en manos del Reino Unido, en virtud del Tratado de Utrecht de 1713, es parte del precio que pagamos por traer un Borbón francés al trono de España. Gibraltar español o británico, podríamos preguntar. Ceuta es española porque lo amparan todas las leyes y acuerdos internacionales, a pesar de estar en África y en el punto de mira del sátrapa marroquí. Los ceutíes quieren ser españoles, parece ser, pero y si no quisieran ser españoles, qué sucedería, si quisieran ser portugueses, marroquíes o simplemente ceutíes, pues imagino que aquí, los patrioteros que esgrimen que los ciudadanos de Ceuta quieren ser españoles, ya no dirían nada en ese sentido, es más, argumentarían que Ceuta es española de siempre. Cuidado con entrar en el tema de las querencias y de los sentimientos, porque hay otros territorios en España, donde encontramos parte importante de sus poblaciones que no quieren ser españolas, en fin, todos sabemos de que estamos hablando, y pienso, que las cosas no se arreglan imponiendo la fuerza y los eslóganes zafios e interesados en cualquiera de sus prismas. 

En relación con la pose de españolidad, hay que añadir, que en la misma encuentro un claro perfil ideológico y religioso incluso, que no entiende que España no es ese bloque monolítico tal y como se explicaba en las clases de Historia durante el franquismo, por otra parte período en el que curiosamente, se hacía nacer nuestra nación en los Reyes Católicos, cuando estos monarcas, en realidad, conformaron  una unión dinástica, en la que en sus distintos estados había normas y costumbres propias, con elementos unificadores compartidos, sin ningún problema. Concluimos, por ello, que jamás ha existido esa España monolítica y encorsetada, que esa idea es sólo un constructo de la historiografía franquista. Por otro lado, en nuestro país ha habido diversas religiones que han convivido, con sus guerras y sus tratados de paz, con sus amoríos y sus querellas, conformando una España diversa, que debería aprovechar las muchas virtudes que esta gran variedad ofrece, en vez de buscar una elucubración histórica conservadora, excluyente, clasista y meramente católica. Aquí, en estas actitudes, hay una lucha contra el pobre, si es musulmán todavía mucho peor, y eso tiene un nombre, xenofobia y racismo. Cuidado, ya he dicho que la migración debe estar controlada, que los ciudadanos de Ceuta no pueden asumir una invasión como la que se vio el otro día, nos encontramos ante un asunto muy grave, y que tiene una difícil solución, la cual va mucho más allá de escurrir el bulto y no querer asumir MENAS como hacen las distintas comunidades, o de mirar  hacia otro lado como propone la Unión Europea, mientras a mí no me toque, todo solucionado. Quizás, digo sólo quizás, deberíamos plantearnos un cambio de sistema económico, otro que sea más justo y que no tenga a tres cuartas partes del planeta en la miseria para que los elegidos del Norte vivamos de lujo a costa de sus recursos y de sus riquezas. 

Antes estas realidades, NADIE, me responde de forma negativa cuando yo les pregunto, si tú estuvieras en una situación como la de los que se apilan frente a las vallas de Ceuta o Melilla, o como los que se montan en una patera con destino a las Canarias, qué harías, intentarías llegar, intentarías huir de la pobreza y de la muerte, tal y como vemos en la tele que hacen estas gentes..., o qué harías en dicha situación, pues de momento, TODOS, me han comentado que intentarían salir de la pobreza, y ante esta realidad, las banderas, los territorios y el patrioterismo quedan a un lado, no importan nada, son  sólo humo. Por otro lado, y desde un punto de vista ideológico,  esta gente, que suelen ser de derechas o muy de derechas, bastante desinformados, mal informados y fanatizados, no encaran la misma bandera patria cuando se trata de recriminar al genocida Netanyahu para  que deje de hacer las barbaridades que hace, en Gaza o en Iran o Líbano, o que, igualmente, se queden mudos cuando este individuo, carga contra el gobierno español por defender los Derechos Humanos en dichas regiones. En la misma línea, estos individuos callan y otorgan cuando el presidente Trump anuncia aranceles contra España por no ceder las bases en nuestro territorio para bombardear inocentes en  Oriente Medio, porque la OTAN, teóricamente, es una organización defensiva, o al menos debería serlo, y tendría que disimular un poco a la hora de defender los intereses económicos del gigante americano, ahí, el patriotismo no existe, sólo sale de vez en cuando el patrioterismo... buena tarde amigos. 

viernes, 7 de agosto de 2026

Complejo...

Escribo este pequeño artículo cuando voy camino del Jerte, vamos a pasar el fin de semana en familia, llevamos ya varios años acudiendo a uno de los sitios más bonitos de España. Mi condición de copiloto y el primer paisaje del viaje me permiten poder escribir sin perderme ninguna imagen de esas que permanecen en la retina. Escribo en el guasap, en un grupo que tengo conmigo mismo y en el que pongo aquellas cosas que quiero tener a mano, así, justo encima de este texto que está naciendo hay un mensaje que dice "La imagen de Zapatero con Mohamed VI y un mapa del gran Marruecos está manipulada", es un enlace en el que se muestra que la información contraria en la que aparecía el ex presidente del gobierno "vendiendo" España al sátrapa marroquí es falsa, un bulo que rula por las redes sociales y los grupos de guasap. El otro día recibí ese mensaje con un añadido que decía que "siempre fue un imbecil" por parte de un compañero y amigo, que me temo ha caído en unos de los muchos bulos que se difunden a diario movidos por intereses políticos muy claros y con una intencionalidad de ensuciar aún más el triste panorama político actual. La mala baba de ese mensaje radica en que siendo un mensaje viejo, ahora vuelve a funcionar aprovechando la crisis de Ceuta, en la que miles de marroquíes y subsaharianos han atravesado la frontera alentados por su propio gobierno en connivencia con el gigante americano, que no perdona a España su actitud a favor de Gaza, o en contra de la guerra de Irán y la cesión de bases aéreas en nuestro territorio para bombardear civiles e inocentes. El mensaje en cuestión añadía la etiqueta de "enviado muchas veces"..., y es ahí donde quería llegar, al afán que tienen las filas conservadoras de nuestro país en favorecer bulos sesgados y que lo que consiguen es tensionar, enfrentar, radicalizar una sociedad que todavía no ha sabido cerrar algunas heridas del pasado, y es evidente, que esta actitud propia de marrulleros lo único que consigue es agitar, y esa agitación tiene mal final. La gente de derechas de este país, históricamente siempre se ha avergonzado de su opción política y era habitual escuchar que todos esos políticos, simpatizantes o votantes del Partido Popular dijeran que ellos son de centro derecha, cuando ese partido supuestamente democristiano aglutinaba a la inmensa mayoría de la derecha española, fuera sólo quedaban grupos neonazis, o la falange también dividida en diversas facciones. El propio Santiago Abascal, antes de dejarse barba y de ponerse el "chapiri" de la legión para parecer más hombre, aunque todos sabemos que no hizo la mili, formaba parte de las filas del Partido Popular, y se ponía los jerselitos al cuello, como buen democristiano de centro. 

Sin embargo y practicado la autocrítica, algo estaremos haciendo mal en la izquierda cuando ese complejo ha cambiado de lado, ahora la gente, cuanta menor formación mejor, afirma ser de derechas o muy de derechas, y porta banderas con la cruz de Borgoña, haciendo loas y aplaudiendo una realidad que nunca existió, se muestra reaccionario, elitista, clasista o racista, sin ningún tipo de problema y yo, ante esta situación me planto, quiero reivindicar ser de izquierdas, defender los intereses de la mayoría sin dejar a nadie de lado, exigiendo compromiso y responsabilidad, no todo vale, eso lo tengo muy claro, y busco un país próspero y de todos/as, del que sentirnos orgullosos, por su solidaridad, por su educación, por sus hospitales y por como atiende a sus ancianos. Eso siempre lo ha hecho la izquierda, los derechos los han traído los gobiernos de la izquierda, y eso no se puede perder, no podemos ceder un metro en las consecuciones sociales, y menos porque una inmensa mayoría de población se está desclasando y está comprando el peligroso mensaje que traen los populismos, de cualquier tipo, pero en la actualidad, de las derechas, propios de los fascismos de otra época. Muy en la línea de esta idea, el  filósofo británico Beltrand Russell señaló, en relación a los fanatismos, que " primero seducen a los tontos, y después amordazan a los inteligentes". Seamos por tanto coherentes y no cedamos ante estos mensajes de odio y frustración. 

Ayer acudí con mi hijo al pueblo, a Villanueva de la Serena, pasamos el día y por la tarde hicimos una visita al cementerio, a ver a los abuelitos que ya no están, me lo pidió el propio niño que estaba muy metido con su abuela, pues bien, aproveche la visita y le llevé a ver dónde está mi abuelo, en realidad sólo está su nombre integrando una lista terrible de nombres que suma varios centenares, y allí le expliqué que determinados comportamientos contribuyen al odio y al enfrentamiento, y que hay que respetar a todo el mundo, sin renegar de las raíces y del pasado, orgulloso de nuestros ancestros, y conciliadores de cara a un futuro próspero.

Educación gratuita, sanidad universal, políticas de integración y de control de las ayudas, respeto, e igualdad, apuesta por el futuro de la sociedad y del planeta, deben erigirse en los  pilares de un nuevo país, siendo por tanto necesario que nos quitemos el complejo de ser de izquierdas y luchemos por aquello en lo que creemos,  yo nunca lo he tenido, pero me gustaría que mis ideas impregnarán a más gente, sabiendo que pelear por lo justo nunca ha sido motivo de vergüenza.

Todavía no hemos llegado a Alcuéscar, a medio camino entre Merida y Cáceres, y en donde se encuentra la Basílica visigoda de Santa Lucía del Trampal, maravillosa, otro día, con más tiempo pasaré a visitarla, con ese empeño, y dejando los complejos al margen les deseo un buen fin de semana.