Vistas de página en total

sábado, 9 de noviembre de 2024

Pequeñas derrotas.

Volviendo a la modalidad del relato corto, en este caso, muy corto, planteo tres pequeños micro relatos que giran en torno a la derrota. A lo largo de la Historia siempre se reconocen y recuerdan las victorias, pero como es lógico, para que unos triunfen otros deben ser derrotados, aunque en los casos que vamos a recrear, sus gestas aún en la cara oculta del devenir histórico son recordadas por su valor, valentía o sacrificio por una causa justa. En los siguientes relatos podemos contemplar al poderoso Leonidas observando su campamento la noche anterior a la llegada de los persas. Efialtes había consumado la traición y un pequeño paso de montaña permitió rodear a los espartanos llevándolos a la inevitable muerte. En la prisión Mamertina, en el monte Capitolino de Roma, Vercingetorix espera su ajusticiamiento tras ser derrotado en Alesia. No siente dolor físico, pero sí la humillación por la derrota y el comportamiento cruel de la plebe romana. Finalmente visitaremos el espectáculo de Bufalo Bill, en donde el último gran líder de los sioux, Toro Sentado, después de ser derrotado se gana la vida entreteniendo a un público que no entiende, y que no se hace una idea de la tristeza que invade el alma del último líder lakota. 


Una brisa fresca procedente del mar se deslizó por el campamento reconfortando los lastimados cuerpos de los agotados guerreros. La traición de aquel deformado se había consumado y la pesadilla se había hecho realidad. Al día siguiente morirían, y lo harían matando, no quedaba otra posibilidad para un espartano. El rey contempló una última vez el muro focense y el mar, ambos le habían protegido aquellos tres días de batalla, y sin embargo, a su espalda tan sólo se podia sugerir el estrecho camino de cabras por el que vendría a verlos la muerte a la mañana siguiente.


Un fino rayo de luz se colaba en aquella humeda estancia. No prestaba atención a las heridas, algunas bastante molestas, no era aquello lo que más le dolía. El paseo triunfal del día anterior, el desprecio de aquellos altivos romanos, los gritos y golpes del pueblo encolerizado, que ni siquiera sabían quien era él. Aquello sí que le dolía. Recordó Gergovia, todo salió bien, pero volver a ganarle la partida al más grande con la misma táctica era demasiado, y aquello se tradujo en el fracaso de Alesia. El sonido del metal abriendo la puerta de la mazmorra le hizo saber, al hijo de Celtilo, que hasta ahí había llegado.


Su mirada era inteligente, altiva y con un profundo poso de tristeza. Acababa de hacer una exhibición de utilización del arco a caballo, y su forma de montar, sin grupa, había encandilado al público. Nunca supo entender las motivaciones del hombre blanco, su egoísmo, su violencia y su falta de respeto hacia la madre naturaleza. Ahora formaba parte de un espectáculo para rostros pálidos, pero hacía no tanto tiempo había dirigido a sioux, cheyennes y arapahoes en la mismísima batalla de Little Bighorn. Aquel día derrotó a Custer y al séptimo de caballería, pero la violencia nunca es el camino.


Después de esta pequeña incursión en el pasado griego y romano, y tras contemplar el ocaso del último buen salvaje, les permito regresar a su confortable presente, que, y como la Historia es maestra, seguro que ya está libre de violencia y guerras, y que todos como hermanos buscamos la felicidad común. Buena tarde.

lunes, 13 de mayo de 2024

El Rabí.

Buenas tardes amigos, la musa va y viene, y desde hace unos días tenía en la cabeza un esbozo sobre la figura de Jesús. Me he atrevido a escribir tres pequeños fragmentos de la vida del maestro, del Rabí, como le llamaban algunos de sus contemporáneos. Por ello he tratado de, siguiendo una línea cronológica, exponer en primer lugar el episodio en el que un Jesús de doce años se pierde en Jerusalén y es encontrado por sus padres al cabo de varios días en el templo, debatiendo y asombrando a los rabinos. 

En segundo lugar he tratado de representar el episodio de las tentaciones, cuando Satanás, después de cuarenta días en el desierto le pide que utilice sus poderes divinos para conseguir ciertas y mundanas ventajas, muy alejadas por otra parte de los deseos del hijo del hombre. 

Por último, he tratado de reflejar ese instante fugaz en el que un moribundo Jesús, perdona a Dimas, al tiempo que observa desde la cruz a los que allí contemplan tan patético espectáculo. 


Durante horas había debatido con aquel muchacho de temas que no se planteaban ni en las más serias reuniones del Sanedrín. No tendría más de doce años y hablaba del hacedor con una naturalidad muy cercana al pecado. Conocía los mandamientos, los entresijos de la Torá e incluso cuestionaba la naturaleza única del creador. El sacerdote volvió de sus atribulados pensamientos cuando una pareja se adentró en el templo y llamó al chico a su presencia, Yeshua le pareció entender que le llamaban. Instantes después el chaval se alejaba hacia la entrada del recinto, al tiempo que les decía, a los recién llegados, que no entendía su preocupación puesto que había estado todo el tiempo en la casa de su padre. Aquel joven daría que hablar, aunque no presumía para él un final feliz.


Desde aquella cima se veía un horizonte profundo, repleto de llanuras, ríos y naturaleza de todo tipo, y también se observaban varias ciudades con su atalayas y murallas. Todo aquello sería suyo decía aquel extraño y al tiempo seductor desconocido. Le había abordado hacía rato y le venía haciendo raras solicitudes. Primero le pidió que hiciera magia con las piedras, después que se arrojase desde la torre más alta de la ciudad, y ahora le pedía un imposible, que se arrodillase ante él para conseguir ser el rey de todo lo que su vista alcanzase. No entendía que su reino no es de este mundo. ¡Atrás Satanás! - grito, al tiempo que apartaba al maligno de un empujón.


Las nubes se estaban cerrando y el soleado día se oscurecía. Miró a la multitud que se apelotonaba a sus pies, había mucha gente pero pudo distinguir a su madre, acompañada de María, y al fondo pudo discernir al joven Juan, el pobre lloraba desconsolado. Con el ojo casi cegado todavía pudo entrever al viejo sacerdote del Sanedrín, parecía nervioso y preocupado, a pesar de haberse salido con la suya. El chico joven que tenía a su derecha discutía con el hombre de la izquierda, no había escuchado todo, pero en el último momento supo entender que el corazón de aquel desventurado era puro. Se volvió hacia él y le comento que aquella noche cenarían los dos en la mesa de su padre.

Pues nada, parece que no ha quedado mal del todo, porque deben ustedes saber que,  escribir sobre un personaje que sirve de referente para el resto de los acontecimientos históricos, por aquello que todo es antes o después de Cristo, da mucho vértigo. Buena tarde.

 


lunes, 22 de abril de 2024

Una fecha muy rentable.

Como he señalado en el título de este escrito,  algunas fechas resultan rentables, dado que son diversos e importantes los acontecimientos que en ella suceden. Un año prolífico en acontecimientos fue 1492, puesto que no sólo se descubrió América, a nivel nacional, en enero, los Reyes Católicos conquistaron Granada, poniendo fin al estado musulmán de Al-Andalus en nuestro solar patrio. Junto con el descubrimiento y la conquista de Granada, hubo otro acontecimiento muy significativo, y es que los mismos Reyes Católicos, emitieron un famoso decreto que expulsó a los sefardíes de nuestro territorio. Sin embargo no quiero hablar de historia, sino de recrear algunos pasajes de la historia en forma de microrrelato, por lo que les presento los acontecimientos referidos, reproduciendo lo que pudieron pensar o sentir sus protagonistas, claro está en sólo unas líneas. Por tanto, encontrarán ustedes aquí a un azorado Boabdil la noche antes de la rendición de la ciudad, también vivirán el momento en el que Rodrigo de Triana avistó tierra, y acompañarán, en su expulsión, a un famoso judio sefardí. Espero que les guste. 


Contemplaba abstraído la luna desde la ventana. Qué inmensa parecía aquella triste noche. El ruido de la cercana fuente le daba una paz inmensa, todo estaba como siempre, al menos la sensación era de normalidad. Había preparado su mejor traje, lo luciría a la mañana siguiente, él era un hombre de alto linaje, y la ocasión exigía su mejor aspecto. Contuvo las lágrimas y decidió acudir a sus aposentos, ya no volvería a estar nunca con la luna en aquella ventana. Intento dormir pero fue imposible, solo pudo dar vueltas el la alcoba. Boabdil se despidió de la Alhambra aquella noche, y lloró como hombre el final de una época. Muchos años después, un gigante argentino, Borges, tuvo la misma sensación cuando casi ciego, su mujer le narraba lo que él ya no podía ver.


Oscurecía y todavía el monótono y repetitivo mar no ofrecía nada nuevo. Recordaba la sonrisa altiva y el gesto burlesco de aquellos astrónomos portugueses cuando le informaban que su proyecto contenía errores y fallos de cálculo. Recordaba también las palabras de aquel hombre moribundo que desembarcó sifilítico en Porto Novo y les comentó a todos que navegando hacia el poniente se podía llegar a las  Indias. Recordaba incluso el nombre de aquel hombre, Alonso Sánchez, oriundo de Huelva. No había más tiempo, la tripulación estuvo a punto de arrojarlo al mar hacía tan solo unas horas. No habría más oportunidades. Era ya de noche profunda cuando la voz ronca y fuerte de Rodrigo, el de Triana, grito: ¡Tierra! ¡Tierra a la vista! Respiró profundo, quizás a partir de ese momento, los que tendrían que recordar su terrible error serían aquellos insensatos.


Pensaba en aquella palabra desde hacía rato. Ni siquiera se había fijado como se habían impregnado de polvo  todos sus ropajes. A pesar de ser un hombre religioso, no pudo contener un sentimiento de rabia e impotencia cuando recordó que en otros tiempos su dinero había ayudado a aquellos ingratos reyes. De nuevo el término vino a su mente. Diáspora, éxodo, ya lo habían vivido sus abuelos, y ahora le tocaba a él. Hasta cuándo tendría que soportar su pueblo aquella afrenta. Pronto llegarían al puerto de Valencia y llevarían a la práctica en toda su dimensión aquel recurrente concepto de dispersión. Al pie del camino, dos hombres que observaban el desfile de personas que transitaba delante de ellos, comentaron: ese de ahí es Isaac Abravanel, hace poco prestamista de nuestros católicos señores y ahora forzado a marcharse de la tierra prometida.


Eso es todo amigos, qué año aquel de 1492, y qué historia la nuestra, tan rica y prolífica. Les deseo que tengan buena tarde. 

sábado, 30 de diciembre de 2023

Otro en las costillas.

Me gustaría despedir el año señalando parte de lo bueno y de lo malo que en el mismo me ha sucedido. Entiendan ustedes que sólo puedo señalar algunas cosas, buenas y malas, puesto que en un pequeño artículo no hay espacio para más. Por otro lado, me gustaría resaltar que en el apartado de cosas negativas debo señalar situaciones globales, porque desde luego, en nuestro mundo civilizado somos privilegiados y nuestras “cosas malas” son un juego de niños en comparación con el mundo real.

Con qué me quedo de este año que muere en unas horas, pues sin lugar a dudas con mí familia, con mis niños, que aunque me agotan en el día a día, son la gasolina que me da fuerzas para enfrentar los retos de la vida cotidiana. En el caso de los niños se cumple la máxima que me dijo una persona que me quiere y que reza “ ni con ellos ni sin ellos” porque cuando estamos con ellos nos machacan, pero si no estamos cerca de los mismos nos angustiamos. 

En la misma línea de cosas necesarias en mí vida tengo que mencionar a mí Rocío, que me aguanta desde  hace varios años y que es una luchadora que me ha dado un ejemplo de superación desde el mismo día en que la conocí y que, sin duda, me facilita la vida en las pequeñas batallas diarias. Compañera en las alegrías y en las tristezas, madre estricta y cariñosa, terrible castigo a mí desorden y sonrisa pícara, la quiero hasta el fin. Grande mí Roci.

No puedo dejar de mencionar a mí madre, Mari Carmen, la persona que ha sido mi referente y mi guía, sobre todo desde que mi padre falleciera en el año dos mil cinco y ella asumiera la difícil tarea de ser papá y mamá al mismo tiempo. Mi madre ha sido todo para mí, nunca agradeceré todo lo que ha hecho y hace por mí. La vida es cruel y terribles demonios como la soledad o la enfermedad se ceban con las buenas personas, sin que podamos poner demasiado remedio. Al menos todavía puedo contar con su inteligencia, con su apoyo incuestionable y su realismo de amplia experiencia. 

Otro pilar en mi vida es mi hermano Sergio, que ha sido un modelo a seguir, y que, como le digo a él, siempre he admirado su inteligencia, su habilidad, y su clase, cualidades que, tristemente, él mismo no se cree y le hacen la vida más empinada. Eres un crack hermano, sólo te lo tienes que creer un poco. 

Entre las cosas buenas es vital referir la salud, de la que no me puedo quejar, es cierto que tengo cuarenta y cinco años y no es momento de enfermedades o cosas raras pero, también es cierto que, otros por menos se han muerto. El trabajo es clave, de algo hay que vivir, y en mí caso, me dedico a lo que me gusta, a enseñar, a intentar con pequeños gestos y largos discursos mostrar la guía y el camino que permita a los chavales y chavalas encontrar un hueco digno en esta terrible sociedad de consumo en la que los ha tocado vivir. Compañeros y amigos son importantes para pasar lo malo y disfrutar lo bueno, en este sentido, he de reconocer que a los segundos los tengo un poco abandonados, pero no sé puede criar y alternar al mismo tiempo, además, el que quiera un café amigable ya sabe que todos los días voy. 

En el apartado de cosas negativas y teniendo en cuenta que somos privilegiados como ya he dicho más arriba, pues pondría la vacuidad absoluta de los tiempos que corren, la falta de valores y la incultura tan extendida, la clase política y los empeños por perpetuarse en el poder, sin el más mínimo carisma y sin proyecto alguno más allá de estar encantado de conocerse a uno mismo. No puedo dejar de mencionar aquí la música actual, al menos la que se reproduce en las radios, que muestra, con claridad, el periodo de bajeza moral y ruina intelectual que nos asolan como sociedad. La envidia, la mala baba, la falsedad, el montaje vital, y el postureo son ingredientes necesariamente evitables y que integran parte de lo malo del año, pero que, sin duda, seguirán en el que todavía no ha nacido. 

A nivel global es sencillo decir que sobra, y se podían ir al infierno los que permiten que la guerra de Ucrania se postergue dos años después de su triste comienzo, o podrían desaparecer los terroristas de Hamas y, desde luego, los jerarcas genocidas de Israel que asesinan niños e inocentes de forma sistemática. El hambre, la pobreza, las epidemias conforman el resto de lacras que sobran en el mundo, junto con la injusticia y el crimen. 

No me quiero extender más amigos, como ven son muchas las cosas malas que se pueden mencionar y no estamos en fechas para ello, lo dicho, esperemos que el año que entra evite parte de estos fantasmas. Feliz Año, amigos.


domingo, 26 de noviembre de 2023

Sorbos ... de historia II.

Parece que la musa se está mostrado generosa los últimos días y esta mañana me ha alumbrado para escribir estos pequeños relatos que no son sino eso, sorbos, como indica el título de esta entrada, y lo son de historia, puesto que pretenden recrear de forma muy libre algunos momentos significativos de nuestro pasado. En el primer sorbo nos encontramos con un Kennedy preocupado por la guerra de Vietnam al tiempo que se da un baño de multitudes por las calles de Dallas. En un momento determinado cae en la cuenta de lo bella que va la otrora señorita Bouvier. En el segundo sorbo sorprendemos a un recién estrenado presidente Harry Truman sopesando la más importante de las decisiones que tuvo que tomar a lo largo de su mandato, que puso fin a la contienda más grande que ha vivido la humanidad. El tercer sorbo nos remonta a la lejana Isla de Santa Elena, y allí observamos a un aburrido Napoleón esperando una carta que nunca llegará, ya sabemos que la gloria es efímera, aún siendo un genio como lo era el Gran Corso. 


Debía acabar con aquella sangría. Toda una generación de jóvenes había perdido la vida en aquel lejano lugar. Una leve brisa le apartó de aquellos pensamientos, y le trajo de nuevo al presente. Debía esforzarse por sonreír y mostrar todo su encanto. Cuando el coche tomó suavemente la curva un pequeño destello le deslumbró desde aquel almacén de libros. La prensa no le dejaba ni un minuto. Jackie estaba preciosa, luego se lo diría, ahora tocaba seguir sonriendo.



El programa comenzaría a las ocho y quince de la mañana. Para ese día las predicciones meteorológicas eran buenas, sería una típica mañana de agosto. Los cielos estarían despejados, casi sin nubes. La ciudad estaría repleta de gente ocupada en sus labores cotidianas. Sería una jornada histórica. Se animó a sí mismo ¿qué podría salir mal?  Llevaba minutos meditando, debía tomar una decisión inmediata, todo el estado mayor estaba pendiente de su persona. El mundo dependía de su respuesta. Finalmente dijo con un hilo de voz "será el próximo lunes, ese día volará el Enola Gay".



Observaba el mar con aire despreocupado, a lo lejos cerca del horizonte se podía divisar la silueta diminuta de un velero. En el puerto, un poco más abajo de donde él se encontraba, los marineros se esforzaban por descargar el barco que había llegado aquella misma mañana. Qué tranquilidad pensó, aquel buque sería el último que atracase en la isla en los próximos seis meses. Mientras aguardaba a su secretario recordó otros días menos tranquilos, donde toda Europa se movía al son de sus actos. Había librado al mundo de la oscuridad y la superstición, había extendido la libertad y la fraternidad por todo el viejo continente y ahora paliaba el aburrimiento oteando el mar desde una colina. Su lacayo le confirmó lo que él esperaba, no había llegado ninguna carta a su nombre en el último velero del año a Santa Elena.


Pues eso ha sido todo amigos, espero que la musa se comporte y nos volvamos a ver muy pronto. Buenas noches, el finde se agota. 


sábado, 18 de noviembre de 2023

Me hago mayor...

  

Como señalo en el título creo que me estoy haciendo mayor dado que no entiendo muchas de las cosas que me rodean, sobre todo las que se están produciendo en los últimos tiempos. Siempre me he considerado una persona de izquierdas, no un radical sectario pero sí alguien que ha entendido que la sociedad debía avanzar en conjunto sin dejar a nadie atrás, favoreciendo la solidaridad comunitaria, la fraternidad entre los de abajo para buscar y luchar por objetivos comunes construyendo, en definitiva, una sociedad más justa.

En algún artículo anterior ya he reseñado que debemos ser más serios y centrarnos de una vez en conseguir la emancipación de la clase obrera, lo que supone una independencia definitiva, y no, como sucede en la actualidad, una constante vuelta atrás puesto que hay gente que no quiere esa emancipación, prefieren vivir al amparo de un estado que acaba lastrado y sin posibilidades de buscar cuotas mayores de desarrollo comunitario al tener que atender siempre este continuo y eterno retorno en pro de una igualdad no deseada por estos grupos sociales.  No entienda, ni vea aquí el sagaz lector un argumento conservador y faccioso, puesto que no es, ni de lejos, mi intención, dado que en nuestro país hace décadas que hemos desarrollado un sector servicios muy potente que permite un acceso universal a buena parte de las necesidades sociales básicas, tales como la educación y la sanidad, que son gratuitas, amén de otro buen número de ayudas, de todo tipo (libros de texto, viviendas, rentas vitales, diversas pensiones, etc) que, de haber sido más serios hubieran permitido construir un país mucho más formado y pleno, y desde luego preocupado por otras cuestiones más allá de tener que volver a ayudar otra vez a los mismos, puesto que en algunos casos hemos hecho de esta paraguas estatal una forma de vida y no un medio de medro social. Soy consciente que este tipo de argumentos me sitúan en el espectro de la derecha ideológica, sobre todo para todos aquellos que lejos de ser progresistas se recrean en una pose de progresía barata que tanto daño nos está haciendo. 

No era mi intención hablar hoy de estos asuntos, sino como no podía ser de otra manera, quisiera poner por escrito mi visión sobre la famosa amnistía, el referéndum de autodeterminación y la nueva presidencia de Pedro Sánchez. 

Empecemos pues por la amnistía a los políticos presos vinculados al fallido intento de independencia de Cataluña a partir del ilegal referéndum del uno de octubre del año dos mil diecisiete.  El referéndum era de todo punto ilegal, debido a que el tribunal Constitucional había declarado su ilegalidad el día siete de septiembre de ese mismo año.  Insisto en la idea de políticos presos y no al contrario, ya que no se entiende dicha noción en un marco democrático, en el que se puede defender todo pero dentro de los cauces que marca la ley, lo que se sale de los mismos es un delito. Algunos hablan de otras amnistías anteriores en nuestra historia, que las ha habido, y algunas necesarias para instaurar nuestro propio sistema actual, sin embargo, lo que es indignante en este caso particular es el objetivo de la misma, una investidura. Y además no una investidura cualquiera, una investidura basada en una serie de concesiones que nos buscan el bien general, por cierto ese bien común  es el que vertebra la idea de soberanía  nacional, sino que buscan un acceso al poder por la puerta falsa. Esto es, si me lo permiten, “maquiavélico” al cien por cien, dado que lo único que motiva toda esa ley de amnistía es conseguir los apoyos necesarios para que Sánchez se perpetúe en el poder. No comparto esta nueva ley de amnistía ya que no es un avance en sentido global, para todos, sino sólo un afán electoralista de medio pelo. 

En relación al referéndum de autodeterminación, y debido a que creo que España es un país con una prolífica historia, con multitud de prismas y enfoques diversos, defiendo el derecho de autodeterminación de todos los pueblos. Ahora bien, hay que hacer las cosas bien, primero habría que vertebrar los cambios necesarios para que la noción de referéndum de autodeterminación tuviese cabida en el marco constitucional del setenta y ocho. Hay escollos importantes, como el artículo dos,  donde se habla de la indisoluble unidad de la Nación española, y se garantiza el derecho a la autonomía de las distintas nacionalidades, que no de independencia ni autodeterminación. Al tiempo que se habla, en ese mismo artículo, de la solidaridad entre las distintas regiones. En el caso de los actuales líderes del catalanismo independentista, la solidaridad brilla por su ausencia, ellos sólo quieren que se atienda a sus distintas y urgentes agendas. Por otro lado, en relación al referéndum es el artículo noventa y dos el que señala que es posible la realización de un referéndum autorizado por el Congreso de los Diputados, siendo su resultado no vinculante. Parece ser también que la participación debería ser de todos los españoles que quisieran hacerlo y no sólo un territorio determinado. Aun con todas estas trabas, yo estaría dispuesto a preguntar a los catalanes si quieren o  no seguir en el proyecto común de España, pero me gustaría conocer una opinión libre, de todos, no sólo de los manipulados por los resortes del nacionalismo excluyente y separatista. La democracia consiste en preguntar, aunque después no nos guste la respuesta que nos den. Por tanto estoy a favor de escuchar a los distintos pueblos que integran nuestra nación que opinen lo que quieran, pero de forma legal y libre, sin manipulaciones, y respetar el resultado, que lo mismo es a favor de prevalecer dentro de España. 

En cuanto a la presidencia de Pedro Sánchez debo decir que es hora de empezar a caminar, de comenzar a trabajar por nuestro país y sus objetivos a corto y medio plazo, quiero decir que debemos dejar de patalear y proseguir con la normalidad que nos toca. Sánchez es presidente aprovechando los resortes legales de los que dispone, y eso le permite ser el primer presidente de nuestra democracia que lo es sin tener el número mayor de votos. Para cambiar esta singular situación lo que hay que hacer, en vez de sembrar odios y convocar a masivas manifestaciones en donde se enarbolan banderas de Franco o Cruces Borgoñonas que aluden a tiempos pasados, más o menos gloriosos, es proponer un cambio de la ley electoral que evite tener que depender de minorías nacionalistas y que apueste por el gobierno de partidos con una idea de estado, y en ese estado se deben contemplar las agendas catalanas, vascas, canarias, y por supuesto las igualmente importantes agendas extremeñas, manchegas, o murcianas. Una segunda vuelta entre los dos partidos más votados en una primera instancia. No estaría mal. Y me voy a mojar, yo no hubiese sido presidente con esas circunstancias, me hubiese ido a elecciones otra vez, porque los resultados impiden que gobiernen otros, no pueden, les faltan apoyos, pero aunque a mí si me den, esos apoyos son muy caros, no me quieren por lo buen gestor que soy, sino porque a cada uno le doy lo que me pide, lo único que importa es seguir siendo presidente. De poco vale una buena gestión en nombre de los de abajo si esa gestión es impuesta, podemos llegar al extremo que llegaron los jacobinos, cuando su periodo más álgido ha sido tildado de “dictadura de la razón”, o simplemente de “terror”. No sería presidente en esas circunstancias, iría a elecciones de nuevo, y por cierto, dimitiría, creo que es hora de pasar página. 

Me ha quedado un poco largo amigos, pero es cierto que hacía mucho que no escribía nada, lo dicho, que tengan buena tarde, en Extremadura sigue sin salir el sol.  


sábado, 1 de abril de 2023

Historia de España de Pierre Vilar.

En los últimos días he podido disfrutar con la lectura de un clásico imprescindible dentro de la producción histórica contemporánea, me estoy refiriendo a la aclamada "Historia de España" del hispanista francés Pierre Vilar. En un empeño por mantener la forma en esto de conocer los periodos pasados, he decidido leer a los clásicos y entre ellos me he decantado, en primera instancia, por la obra y el autor referidos. He de reconocer que me decanté por Vilar y su obra al conocer que, como dice en la portada de la misma, es un texto "prohibido por la censura franquista", motivo que me animó a sumergirme en sus interesantes páginas. 

En primer lugar, he de decir que el empeño del historiador francés me parecía "a priori" muy arriesgado dado que resumir la Historia de España en 177 páginas es una tarea  harto difícil que, sin embargo, he podido comprobar, el maestro Vilar consigue con creces.  El libro no tiene desperdicio de principio a fin, siendo de fácil lectura, como si de una novela se tratase, a pesar del diverso y profundo tratamiento  que hace de los diversos acontecimientos que vertebran nuestra historia patria. 

Siguiendo un análisis ordenado, en el mismo prólogo,  Vilar nos hace una serie de advertencias, a modo de conclusiones, que son muy interesantes, así por ejemplo nos señala que tiene obras muchos más críticas con el franquismo y que no han sido denunciadas por la censura, de lo que deduce que a las dictaduras, "le hacen más daño las obras breves que las largas", a lo que me atrevo a añadir, que la censura no leyó esas obras de mayor extensión y crítica. En el mismo prólogo, un poco más adelante,  sentencia que "la historia es una pieza esencial de la ideología, y por ello debe contarse de una determinada manera", y finaliza argumentando que para estas dictaduras, en relación con la ciencia histórica hay determinados "hechos que deben olvidarse". Con afirmaciones como las que acabo de señalar, en las primeras páginas, entenderán ustedes que me lanzase a leer con sumo interés el resto del libro. 

En cuanto al análisis histórico, la obra,  hace un recorrido desde la prehistoria hasta el Franquismo, periodo que analiza pormenorizadamente en el último capítulo. Sin embargo hemos de decir que hay una clara tendencia al estudio del mundo contemporáneo en detrimento sobre otros periodos, principalmente la prehistoria que tan sólo son esbozados. 

No pretendo aquí seguir el mismo recorrido que hace el autor pero sí mostrar algunas cuestiones que me han llamado la atención, referentes tanto a conceptos y realidades como a sucesos y acontecimientos históricos. En el apartado relativo a conceptos y realidades, he de decir que me ha resultado muy interesante el análisis que se hace en los primeros capítulos sobre el territorio "español" abordando la dicotomía que existe entre una meseta agreste y dura y una España marítima(mediterránea o atlántica) así como insular, cuestiones que se deben conocer para poder comprender las diversas y complejas realidades que hoy día conforman esto que denominamos, de forma muy genérica ,"España". En la misma línea no puedo dejar en el tintero algunos conceptos barajados por el autor, que nos permiten ahondar en la comprensión del tiempo presente,  como el de "Península Invertebrada", que hace una clara referencia a la obra de Ortega y Gasset "España Invertebrada", y que a la postre venía a ser una crítica a la triste situación sociopolítica que vivía la España de los años veinte en la que se inserta la obra del filósofo. Siguiendo este argumento podemos referir otros conceptos asociados como el de "particularismo ibérico" en este caso, haciéndonos entroncar con el nacionalismos vasco y catalán, y otros términos, menos conocidos, como el de "profundidades" de René Schwob, que señala el aislamiento y pobreza de nuestro país. 

Más allá de los conceptos y realidades, ha sido una obra muy fructífera, en lo relativo a sucesos y acontecimientos históricos referidos, es verdad, que hace una labor de síntesis encomiable, muy difícil de hilar en un periodo de estudio tan amplio, y aún así, el maestro francés es capaz de mostrar acontecimientos que, he de reconocer, no conocía a pesar de dedicarme a la enseñanza de la Historia, aun siendo en un nivel de secundaria, es notablemente meritorio. Para no eternizar esta breve reseña, sólo referiré alguno de estos acontecimientos relatados por Vilar, y que son poco conocidos por el gran público. 

En un capítulo que lleva por nombre "los balbuceos del siglo XIX" hace un análisis de los pronunciamientos como forma típica de acceder al poder en el siglo XIX. Pues bien, en un momento determinado el autor señala que, a pesar que los pronunciamientos, no llegan al nivel de virulencia que tendrán los más conocidos golpes de Estado propios del siglo XX, sí son extremadamente sangrientos y terribles para los que se convierten en víctimas de los mismos. Como ejemplo de víctima de un pronunciamiento, en este caso el de los sargentos de la Granja de 1836, señala la figura del general Quesada, quien fue asesinado por una turba encolerizada. El hecho reseñable, no es la muerte de este general, sino el dato que aporta Vilar, referente a que los dedos del desgraciado fueron cortados, y sus asesinos los usaron como cucharillas en el Café Nuevo de Madrid. El general Quesada, no es otro que Vicente Genaro de Quesada, un hombre que tuvo mala suerte, puesto que no logró frenar las embestidas carlistas de Zumalacárregui en Navarra, cayendo en el ostracismo y muriendo por un tumulto encolerizado y sediento de sangre. 

En otro capítulo que lleva por título "las Crisis contemporáneas" y cuando analiza la Dictadura de Miguel Primo de Rivera, Vilar, se muestra de nuevo prolífico en el relato de acontecimientos. A colación de los mismos, y charlando con mi compañero, amigo y también profesor de Historia, Manuel Tena, le comenté, sorprendido, que había habido un intento por derribar la dictadura de Primo de Rivera, a lo que me respondió, sí claro, la "sanjuanada", lo que pone de manifiesto que  Manute está plenamente en forma, y que yo debo indagar más, pero resulta que el maestro, no se refería al empeño del día de San Juan de 1926, sino a otros tres intentos de golpe contra Primo de Rivera. Pocos meses después de la "sanjuanada" se produjo un levantamiento orquestado en Prats de Molló (Francia), y que buscaba invadir España desde el Rosellón, movimiento liderado por Maciá.  Por otro lado hubo otra intentona en enero de 1929, en este caso en Ciudad Real, y que también fracasó, y un último intento, protagonizado por José Sánchez Guerra, líder conservador, que trató desembarcar en Valencia, fracasando y siendo absuelto en tiempos de la denominada "dictablanda" de Berenguer. En un pequeño párrafo, Vilar pone de manifiesto su profuso conocimiento de la historia de España. Es admirable.

Por todo lo dicho anteriormente, y por mucho más, recomiendo la obra de Vilar, que aunque “clásica” y con sus peculiaridades, sobre todo referentes al espacio, es una obra necesaria para todo aquel que quiera tener una visión de conjunto de nuestra Historia. Como pueden observar, finalizo  este somero estudio sin hacer mención alguna al último capítulo, donde se aborda el franquismo, porque a pesar de lo que pueda decir la censura, es un capítulo más, que nada difiere del resto de la obra. Una última lección de Vilar, acaba en el último renglón señalando que “afortunadamente la Historia nunca se repite”, a lo que me atrevo a añadir que la historia no se repite, pero los errores humanos sí, por tanto obras como esta nos ayudan a mejorar como Humanidad.