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domingo, 26 de noviembre de 2023

Sorbos ... de historia II.

Parece que la musa se está mostrado generosa los últimos días y esta mañana me ha alumbrado para escribir estos pequeños relatos que no son sino eso, sorbos, como indica el título de esta entrada, y lo son de historia, puesto que pretenden recrear de forma muy libre algunos momentos significativos de nuestro pasado. En el primer sorbo nos encontramos con un Kennedy preocupado por la guerra de Vietnam al tiempo que se da un baño de multitudes por las calles de Dallas. En un momento determinado cae en la cuenta de lo bella que va la otrora señorita Bouvier. En el segundo sorbo sorprendemos a un recién estrenado presidente Harry Truman sopesando la más importante de las decisiones que tuvo que tomar a lo largo de su mandato, que puso fin a la contienda más grande que ha vivido la humanidad. El tercer sorbo nos remonta a la lejana Isla de Santa Elena, y allí observamos a un aburrido Napoleón esperando una carta que nunca llegará, ya sabemos que la gloria es efímera, aún siendo un genio como lo era el Gran Corso. 


Debía acabar con aquella sangría. Toda una generación de jóvenes había perdido la vida en aquel lejano lugar. Una leve brisa le apartó de aquellos pensamientos, y le trajo de nuevo al presente. Debía esforzarse por sonreír y mostrar todo su encanto. Cuando el coche tomó suavemente la curva un pequeño destello le deslumbró desde aquel almacén de libros. La prensa no le dejaba ni un minuto. Jackie estaba preciosa, luego se lo diría, ahora tocaba seguir sonriendo.



El programa comenzaría a las ocho y quince de la mañana. Para ese día las predicciones meteorológicas eran buenas, sería una típica mañana de agosto. Los cielos estarían despejados, casi sin nubes. La ciudad estaría repleta de gente ocupada en sus labores cotidianas. Sería una jornada histórica. Se animó a sí mismo ¿qué podría salir mal?  Llevaba minutos meditando, debía tomar una decisión inmediata, todo el estado mayor estaba pendiente de su persona. El mundo dependía de su respuesta. Finalmente dijo con un hilo de voz "será el próximo lunes, ese día volará el Enola Gay".



Observaba el mar con aire despreocupado, a lo lejos cerca del horizonte se podía divisar la silueta diminuta de un velero. En el puerto, un poco más abajo de donde él se encontraba, los marineros se esforzaban por descargar el barco que había llegado aquella misma mañana. Qué tranquilidad pensó, aquel buque sería el último que atracase en la isla en los próximos seis meses. Mientras aguardaba a su secretario recordó otros días menos tranquilos, donde toda Europa se movía al son de sus actos. Había librado al mundo de la oscuridad y la superstición, había extendido la libertad y la fraternidad por todo el viejo continente y ahora paliaba el aburrimiento oteando el mar desde una colina. Su lacayo le confirmó lo que él esperaba, no había llegado ninguna carta a su nombre en el último velero del año a Santa Elena.


Pues eso ha sido todo amigos, espero que la musa se comporte y nos volvamos a ver muy pronto. Buenas noches, el finde se agota. 


sábado, 18 de noviembre de 2023

Me hago mayor...

  

Como señalo en el título creo que me estoy haciendo mayor dado que no entiendo muchas de las cosas que me rodean, sobre todo las que se están produciendo en los últimos tiempos. Siempre me he considerado una persona de izquierdas, no un radical sectario pero sí alguien que ha entendido que la sociedad debía avanzar en conjunto sin dejar a nadie atrás, favoreciendo la solidaridad comunitaria, la fraternidad entre los de abajo para buscar y luchar por objetivos comunes construyendo, en definitiva, una sociedad más justa.

En algún artículo anterior ya he reseñado que debemos ser más serios y centrarnos de una vez en conseguir la emancipación de la clase obrera, lo que supone una independencia definitiva, y no, como sucede en la actualidad, una constante vuelta atrás puesto que hay gente que no quiere esa emancipación, prefieren vivir al amparo de un estado que acaba lastrado y sin posibilidades de buscar cuotas mayores de desarrollo comunitario al tener que atender siempre este continuo y eterno retorno en pro de una igualdad no deseada por estos grupos sociales.  No entienda, ni vea aquí el sagaz lector un argumento conservador y faccioso, puesto que no es, ni de lejos, mi intención, dado que en nuestro país hace décadas que hemos desarrollado un sector servicios muy potente que permite un acceso universal a buena parte de las necesidades sociales básicas, tales como la educación y la sanidad, que son gratuitas, amén de otro buen número de ayudas, de todo tipo (libros de texto, viviendas, rentas vitales, diversas pensiones, etc) que, de haber sido más serios hubieran permitido construir un país mucho más formado y pleno, y desde luego preocupado por otras cuestiones más allá de tener que volver a ayudar otra vez a los mismos, puesto que en algunos casos hemos hecho de esta paraguas estatal una forma de vida y no un medio de medro social. Soy consciente que este tipo de argumentos me sitúan en el espectro de la derecha ideológica, sobre todo para todos aquellos que lejos de ser progresistas se recrean en una pose de progresía barata que tanto daño nos está haciendo. 

No era mi intención hablar hoy de estos asuntos, sino como no podía ser de otra manera, quisiera poner por escrito mi visión sobre la famosa amnistía, el referéndum de autodeterminación y la nueva presidencia de Pedro Sánchez. 

Empecemos pues por la amnistía a los políticos presos vinculados al fallido intento de independencia de Cataluña a partir del ilegal referéndum del uno de octubre del año dos mil diecisiete.  El referéndum era de todo punto ilegal, debido a que el tribunal Constitucional había declarado su ilegalidad el día siete de septiembre de ese mismo año.  Insisto en la idea de políticos presos y no al contrario, ya que no se entiende dicha noción en un marco democrático, en el que se puede defender todo pero dentro de los cauces que marca la ley, lo que se sale de los mismos es un delito. Algunos hablan de otras amnistías anteriores en nuestra historia, que las ha habido, y algunas necesarias para instaurar nuestro propio sistema actual, sin embargo, lo que es indignante en este caso particular es el objetivo de la misma, una investidura. Y además no una investidura cualquiera, una investidura basada en una serie de concesiones que nos buscan el bien general, por cierto ese bien común  es el que vertebra la idea de soberanía  nacional, sino que buscan un acceso al poder por la puerta falsa. Esto es, si me lo permiten, “maquiavélico” al cien por cien, dado que lo único que motiva toda esa ley de amnistía es conseguir los apoyos necesarios para que Sánchez se perpetúe en el poder. No comparto esta nueva ley de amnistía ya que no es un avance en sentido global, para todos, sino sólo un afán electoralista de medio pelo. 

En relación al referéndum de autodeterminación, y debido a que creo que España es un país con una prolífica historia, con multitud de prismas y enfoques diversos, defiendo el derecho de autodeterminación de todos los pueblos. Ahora bien, hay que hacer las cosas bien, primero habría que vertebrar los cambios necesarios para que la noción de referéndum de autodeterminación tuviese cabida en el marco constitucional del setenta y ocho. Hay escollos importantes, como el artículo dos,  donde se habla de la indisoluble unidad de la Nación española, y se garantiza el derecho a la autonomía de las distintas nacionalidades, que no de independencia ni autodeterminación. Al tiempo que se habla, en ese mismo artículo, de la solidaridad entre las distintas regiones. En el caso de los actuales líderes del catalanismo independentista, la solidaridad brilla por su ausencia, ellos sólo quieren que se atienda a sus distintas y urgentes agendas. Por otro lado, en relación al referéndum es el artículo noventa y dos el que señala que es posible la realización de un referéndum autorizado por el Congreso de los Diputados, siendo su resultado no vinculante. Parece ser también que la participación debería ser de todos los españoles que quisieran hacerlo y no sólo un territorio determinado. Aun con todas estas trabas, yo estaría dispuesto a preguntar a los catalanes si quieren o  no seguir en el proyecto común de España, pero me gustaría conocer una opinión libre, de todos, no sólo de los manipulados por los resortes del nacionalismo excluyente y separatista. La democracia consiste en preguntar, aunque después no nos guste la respuesta que nos den. Por tanto estoy a favor de escuchar a los distintos pueblos que integran nuestra nación que opinen lo que quieran, pero de forma legal y libre, sin manipulaciones, y respetar el resultado, que lo mismo es a favor de prevalecer dentro de España. 

En cuanto a la presidencia de Pedro Sánchez debo decir que es hora de empezar a caminar, de comenzar a trabajar por nuestro país y sus objetivos a corto y medio plazo, quiero decir que debemos dejar de patalear y proseguir con la normalidad que nos toca. Sánchez es presidente aprovechando los resortes legales de los que dispone, y eso le permite ser el primer presidente de nuestra democracia que lo es sin tener el número mayor de votos. Para cambiar esta singular situación lo que hay que hacer, en vez de sembrar odios y convocar a masivas manifestaciones en donde se enarbolan banderas de Franco o Cruces Borgoñonas que aluden a tiempos pasados, más o menos gloriosos, es proponer un cambio de la ley electoral que evite tener que depender de minorías nacionalistas y que apueste por el gobierno de partidos con una idea de estado, y en ese estado se deben contemplar las agendas catalanas, vascas, canarias, y por supuesto las igualmente importantes agendas extremeñas, manchegas, o murcianas. Una segunda vuelta entre los dos partidos más votados en una primera instancia. No estaría mal. Y me voy a mojar, yo no hubiese sido presidente con esas circunstancias, me hubiese ido a elecciones otra vez, porque los resultados impiden que gobiernen otros, no pueden, les faltan apoyos, pero aunque a mí si me den, esos apoyos son muy caros, no me quieren por lo buen gestor que soy, sino porque a cada uno le doy lo que me pide, lo único que importa es seguir siendo presidente. De poco vale una buena gestión en nombre de los de abajo si esa gestión es impuesta, podemos llegar al extremo que llegaron los jacobinos, cuando su periodo más álgido ha sido tildado de “dictadura de la razón”, o simplemente de “terror”. No sería presidente en esas circunstancias, iría a elecciones de nuevo, y por cierto, dimitiría, creo que es hora de pasar página. 

Me ha quedado un poco largo amigos, pero es cierto que hacía mucho que no escribía nada, lo dicho, que tengan buena tarde, en Extremadura sigue sin salir el sol.  


sábado, 1 de abril de 2023

Historia de España de Pierre Vilar.

En los últimos días he podido disfrutar con la lectura de un clásico imprescindible dentro de la producción histórica contemporánea, me estoy refiriendo a la aclamada "Historia de España" del hispanista francés Pierre Vilar. En un empeño por mantener la forma en esto de conocer los periodos pasados, he decidido leer a los clásicos y entre ellos me he decantado, en primera instancia, por la obra y el autor referidos. He de reconocer que me decanté por Vilar y su obra al conocer que, como dice en la portada de la misma, es un texto "prohibido por la censura franquista", motivo que me animó a sumergirme en sus interesantes páginas. 

En primer lugar, he de decir que el empeño del historiador francés me parecía "a priori" muy arriesgado dado que resumir la Historia de España en 177 páginas es una tarea  harto difícil que, sin embargo, he podido comprobar, el maestro Vilar consigue con creces.  El libro no tiene desperdicio de principio a fin, siendo de fácil lectura, como si de una novela se tratase, a pesar del diverso y profundo tratamiento  que hace de los diversos acontecimientos que vertebran nuestra historia patria. 

Siguiendo un análisis ordenado, en el mismo prólogo,  Vilar nos hace una serie de advertencias, a modo de conclusiones, que son muy interesantes, así por ejemplo nos señala que tiene obras muchos más críticas con el franquismo y que no han sido denunciadas por la censura, de lo que deduce que a las dictaduras, "le hacen más daño las obras breves que las largas", a lo que me atrevo a añadir, que la censura no leyó esas obras de mayor extensión y crítica. En el mismo prólogo, un poco más adelante,  sentencia que "la historia es una pieza esencial de la ideología, y por ello debe contarse de una determinada manera", y finaliza argumentando que para estas dictaduras, en relación con la ciencia histórica hay determinados "hechos que deben olvidarse". Con afirmaciones como las que acabo de señalar, en las primeras páginas, entenderán ustedes que me lanzase a leer con sumo interés el resto del libro. 

En cuanto al análisis histórico, la obra,  hace un recorrido desde la prehistoria hasta el Franquismo, periodo que analiza pormenorizadamente en el último capítulo. Sin embargo hemos de decir que hay una clara tendencia al estudio del mundo contemporáneo en detrimento sobre otros periodos, principalmente la prehistoria que tan sólo son esbozados. 

No pretendo aquí seguir el mismo recorrido que hace el autor pero sí mostrar algunas cuestiones que me han llamado la atención, referentes tanto a conceptos y realidades como a sucesos y acontecimientos históricos. En el apartado relativo a conceptos y realidades, he de decir que me ha resultado muy interesante el análisis que se hace en los primeros capítulos sobre el territorio "español" abordando la dicotomía que existe entre una meseta agreste y dura y una España marítima(mediterránea o atlántica) así como insular, cuestiones que se deben conocer para poder comprender las diversas y complejas realidades que hoy día conforman esto que denominamos, de forma muy genérica ,"España". En la misma línea no puedo dejar en el tintero algunos conceptos barajados por el autor, que nos permiten ahondar en la comprensión del tiempo presente,  como el de "Península Invertebrada", que hace una clara referencia a la obra de Ortega y Gasset "España Invertebrada", y que a la postre venía a ser una crítica a la triste situación sociopolítica que vivía la España de los años veinte en la que se inserta la obra del filósofo. Siguiendo este argumento podemos referir otros conceptos asociados como el de "particularismo ibérico" en este caso, haciéndonos entroncar con el nacionalismos vasco y catalán, y otros términos, menos conocidos, como el de "profundidades" de René Schwob, que señala el aislamiento y pobreza de nuestro país. 

Más allá de los conceptos y realidades, ha sido una obra muy fructífera, en lo relativo a sucesos y acontecimientos históricos referidos, es verdad, que hace una labor de síntesis encomiable, muy difícil de hilar en un periodo de estudio tan amplio, y aún así, el maestro francés es capaz de mostrar acontecimientos que, he de reconocer, no conocía a pesar de dedicarme a la enseñanza de la Historia, aun siendo en un nivel de secundaria, es notablemente meritorio. Para no eternizar esta breve reseña, sólo referiré alguno de estos acontecimientos relatados por Vilar, y que son poco conocidos por el gran público. 

En un capítulo que lleva por nombre "los balbuceos del siglo XIX" hace un análisis de los pronunciamientos como forma típica de acceder al poder en el siglo XIX. Pues bien, en un momento determinado el autor señala que, a pesar que los pronunciamientos, no llegan al nivel de virulencia que tendrán los más conocidos golpes de Estado propios del siglo XX, sí son extremadamente sangrientos y terribles para los que se convierten en víctimas de los mismos. Como ejemplo de víctima de un pronunciamiento, en este caso el de los sargentos de la Granja de 1836, señala la figura del general Quesada, quien fue asesinado por una turba encolerizada. El hecho reseñable, no es la muerte de este general, sino el dato que aporta Vilar, referente a que los dedos del desgraciado fueron cortados, y sus asesinos los usaron como cucharillas en el Café Nuevo de Madrid. El general Quesada, no es otro que Vicente Genaro de Quesada, un hombre que tuvo mala suerte, puesto que no logró frenar las embestidas carlistas de Zumalacárregui en Navarra, cayendo en el ostracismo y muriendo por un tumulto encolerizado y sediento de sangre. 

En otro capítulo que lleva por título "las Crisis contemporáneas" y cuando analiza la Dictadura de Miguel Primo de Rivera, Vilar, se muestra de nuevo prolífico en el relato de acontecimientos. A colación de los mismos, y charlando con mi compañero, amigo y también profesor de Historia, Manuel Tena, le comenté, sorprendido, que había habido un intento por derribar la dictadura de Primo de Rivera, a lo que me respondió, sí claro, la "sanjuanada", lo que pone de manifiesto que  Manute está plenamente en forma, y que yo debo indagar más, pero resulta que el maestro, no se refería al empeño del día de San Juan de 1926, sino a otros tres intentos de golpe contra Primo de Rivera. Pocos meses después de la "sanjuanada" se produjo un levantamiento orquestado en Prats de Molló (Francia), y que buscaba invadir España desde el Rosellón, movimiento liderado por Maciá.  Por otro lado hubo otra intentona en enero de 1929, en este caso en Ciudad Real, y que también fracasó, y un último intento, protagonizado por José Sánchez Guerra, líder conservador, que trató desembarcar en Valencia, fracasando y siendo absuelto en tiempos de la denominada "dictablanda" de Berenguer. En un pequeño párrafo, Vilar pone de manifiesto su profuso conocimiento de la historia de España. Es admirable.

Por todo lo dicho anteriormente, y por mucho más, recomiendo la obra de Vilar, que aunque “clásica” y con sus peculiaridades, sobre todo referentes al espacio, es una obra necesaria para todo aquel que quiera tener una visión de conjunto de nuestra Historia. Como pueden observar, finalizo  este somero estudio sin hacer mención alguna al último capítulo, donde se aborda el franquismo, porque a pesar de lo que pueda decir la censura, es un capítulo más, que nada difiere del resto de la obra. Una última lección de Vilar, acaba en el último renglón señalando que “afortunadamente la Historia nunca se repite”, a lo que me atrevo a añadir que la historia no se repite, pero los errores humanos sí, por tanto obras como esta nos ayudan a mejorar como Humanidad. 


miércoles, 4 de enero de 2023

Madrid de corte a checa ... breve reseña.


Como propósito de año nuevo me gustaría llevar a cabo la reseña de la última novela que he leído. Advierto al lector que nunca he reseñado ninguna obra, y por tanto, podemos decir que soy nuevo en esta lides. Prometo, sin embargo, tratar de llevar a cabo este empeño con la dignidad propia de la tarea, a pesar de ser alguien profano en la noble labor de la crítica literaria, que en mi caso, más que crítica podemos entender como opinión literaria, sin más.

La novela de la que voy a hablar es “Madrid de corte a checa” de Agustín de Foxá, y para comenzar he de decir que ha sido una obra que me ha sorprendido y de la que he podido disfrutar con su lectura. En líneas generales podemos afirmar  que Foxá relata las peripecias amorosas de José Félix Carrillo, hijo de un coronel conservador al servicio de la decadente corona alfonsina, y Pilar Rivera, hija de un conde venido a menos, y que por conveniencia será casada con Miguel Solís, un terrateniente adinerado y zafio, que no la quiere y que además es un bandarra. La historia se enmarca en un periodo convulso de nuestra reciente historia, y el autor sabiamente divide su obra en tres partes, en la primera, que lleva por título “la flor de lis”, relata los momentos finales de la monarquía de Alfonso XIII, tocada de muerte tras su apoyo a la Dictadura de Miguel Primo de Rivera, dado que la caída del militar arrastraba al rey que había apoyado dicho sistema. En estos primeros compases, me sorprendió la capacidad del autor, Foxá, por llevar a cabo rápidas transiciones en el relato, que unido a la cantidad de personajes, puesto que nos encontramos con una novela coral, y al elevado conocimiento histórico del autor sobre la época y el lugar, hicieron que, en ocasiones, tuviese que releer algún párrafo para no perder el hilo. A los largo de estas primeras páginas podemos observar el debacle de la monarquía española, su forma de vida ostentosa y despreocupada, que en cierta medida, me recordó un poco al denominado “dulce apocalipsis” al que los historiadores recurren para definir la caída del imperio austro-húngaro de Francisco José II. Al tiempo que vemos como la relación entre José Félix y Pilar es imposible dado que ella es obligada a casarse con Miguel Solis, iniciando una suerte de bajada a los infiernos por parte del ignorado José Félix.La segunda parte de la obra “el himno de Riego” nos ubica en la recién nacida II República española, y en ella, como en todo el relato, el autor nos pone al día de todos los acontecimientos históricos del periodo, con algunos datos, poco conocidos o divulgados, como por ejemplo que Niceto Alcalá Zamora, primer presidente republicano fuese conocido por sus detractores como “el Botas”, por la famosa foto en la que aparecía con unas vistosas botas. El libro sigue el relato histórico con bastante precisión y recoge algunos importantes sucesos  como la Sanjurjada de agosto de 1932, que bien se puede relacionar con otros sucesos como los de Castilblanco en Extremadura o los de Arnedo en La Rioja, que ponen de manifiesto la situación de tensión y enfrentamiento social existente en la España del momento. En esta segunda parte, un desengañado José Félix comienza a acercarse, desde su radicalismo inicial en contra de la monarquía, a la esfera de Falange, puesto que considera el mismo, que el régimen republicano “nos ha salido muy viejo”. En la obra se relata la fundación del partido de extrema derecha en el Teatro de la Comedia, en octubre de 1933, y nos muestra a un José Antonio Primo de Rivera, cercano y comprometido, valiente, como si fuese un caballero de otras épocas que lucha por una España vituperada y herida. Lógicamente en estas páginas la ideología de Foxá y su amor a la patria se hacen patentes, pero claro está, desde su propio perfil ideológico, adornando los años dorados del grupo fascista y obviando las salvajadas que en el futuro se llevarán a cabo. Me resultó bastante atractivo el “cameo” que hace el propio autor, reseñando su papel en los primeros años de Falange, siendo además, como consta en la novela, uno de los autores de su famoso himno, el  “Cara al sol”. La república radical cedista llegará a su fin tras la revolución de octubre de 1934 y la dura represión a los mineros asturianos, y también por la sucesión de escándalos políticos como el del “estraperlo” o el llamado “asunto nombela”, abriendo aquí paso a la tercera parte de la obra, que lleva por nombre “la hoz y el martillo”. En esta última parte se recorren los meses finales de la república, el semestre del Frente Popular y el Alzamiento Nacional de julio de 1936, aunque curiosamente, la figura de Franco, casi no se menciona a lo largo del relato, sobre todo si se compara con José Antonio Primo de Rivera, o Queipo de Llano, probablemente por la cercanía ideológica del propio Foxá hacia Falange, y por estar la guerra todavía en pleno curso cuando se escribe la novela, no habiendo alcanzado el Caudillo su máxima cota de popularidad entre los propios sublevados. En esta parte se lleva a cabo una dura crítica, no falta de razón, pero bastante sesgada,  a las depuraciones que las milicias izquierdistas hicieron en el Madrid anterior a la llegada de Franco. Es una parte cruda y dura, que he de admitir, me ha puesto al corriente de las bestialidades que se hicieron en estos momentos iniciales de la Guerra Civil por parte de las facciones izquierdistas.  Hechos como que se fusilaba gente por llevar un bigote y ser considerado “un faccioso” ponen de manifiesto el talante del momento. Un episodio bastante crudo, pero esclarecedor es el final de Miguel Solís, que a estas alturas de la novela, ya le conocemos por ser un maltratador y un calavera, que vive la vida aprovechándose de su dinero y primacía social. El antiguo señorito Solís es encontrado por sus antiguos jornaleros escondido en la capital, y es defenestrado desde el balcón de un hotel. Es una escena muy dura, que sobrecoge, pero que también muestra parte de la realidad que retrata, y es que Miguel Solís, antes de ser lanzado al vacío, saca la billetera en un intento de comprar a sus antiguos trabajadores diciendo   “eso se puede arreglar” cuando uno de los jornaleros le echaba en cara que le había despedido del molino. Y digo que es una escena esclarecedora de la realidad que se había vivido en la España rural, dónde el dinero, la sangre y las tierras habían permitido a unos pocos vivir muy bien a costa del trabajo, el sudor y la ignorancia del resto. 

La historia acaba bien, la pareja de enamorados logran huir del Madrid rojo y consiguen abandonar el país, sin embargo, su compromiso con la patria les hace volver y luchar junto al bando sublevado, José Félix como falangista y Pilar Rivera como enfermera. 

Como crítica he de decir que me ha gustado mucho, y que he aprendido una parte de la historia que casi siempre se cuenta desde el otro punto de vista, el de los perdedores, pero he de decir también que he echado en falta un poco de objetividad, es decir, se entiende la visión del autor, y su ideología militante en el relato, pero, sin caer en una “falacia ad hominem”,  en la última parte se deja ver en demasía la misma, puesto que sabemos que no sólo fueron los izquierdistas quienes pasearon y fusilaron, sino que la Falange que aquí se presenta, muy adornada y patriótica, fue bastante bestia y asesina.  Siendo consciente que Agustín de Foxá, es una especie de autor maldito, por su ligazón con el bando vencedor de la contienda civil, recomiendo aquí la lectura de su obra, tiene muchos más pros que contras. Buen día.


martes, 27 de diciembre de 2022

La edad de oro de lo grotesco.

Antes de finalizar este 2022, me gustaría hacer una reflexión en forma de artículo que he querido  titular como "la Edad de Oro de lo grotesco". Este rimbombante título está sacado de un disco de la banda Marilyn Manson, y salvando las distancias, lo he escogido porque pretendo dar mi opinión sobre algunas prácticas culturales que se observan en nuestros días y que me parecen eso, grotescas, chabacanas, y de poco gusto. 

Para empezar hemos de referir que nos encontramos en un momento del año bastante "peculiar" y es que es cierto que, al parecer, en estos días celebramos el nacimiento de nuestro "Salvador" en el portal de Belén hace más de dos mil años. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, en estas fechas lo único que se celebra es que el capitalismo ha sido capaz de encumbrarse como el único y verdadero Dios de nuestros tiempos. Adoramos al capitalismo y todos seguimos su credo de consumismo y superficialidad. Sé puede ser más cateto que alguien que sube un vídeo o un estado mostrando lo que le ha traído Papá Noel o los cada vez menos adorados Reyes Magos. Lo que pretendía ser un tiempo de solidaridad y de compartir con familia y amigos, se ha convertido en una fiesta de postureo e individualismo. Eso sí, todos muy preocupados e indignados por la entrada de los talibanes en Kabul, o por la invasión de Ucrania. Nuestra zona de confort es amplia, calentita, segura, y nuestra capacidad de conmoción nula, poco más que un segundo efímero en la eternidad,  y a otra cosa mariposa. 

En estos días de gozo y alabanza se ha impuesto también una práctica que desconozco su antigüedad, aunque me temo, que no es muy alejada en el tiempo, me refiero a las cenas denominadas "de empresa", aunque se llevan a cabo en todos los ámbitos y oficios, empresarial o no. Estos acontecimientos pretenden una mayor integración entre los trabajadores de un determinado gremio, tratando de crear un posterior ambiente de trabajo más óptimo. La realidad es que las rencillas, los piques, y la mala baba propia de nuestra cultura, se multiplican en este tipo de festejos. Así podemos observar como el compañero que ha bebido más de la cuenta se convierte en la comidilla de los comentarios del resto, protagoniza vídeos con su tajada, y pasa un día regular, cuando ya, más despejado le toca regresar al curro el siguiente día hábil. Compartir, departir, disfrutar, con tus jefes y compañeros, tiene además sus riesgos, si a ello le sumamos el alcohol, el desenfreno y la inercia, puesto que jugar a ser eternos veinteañeros peinando canas y estando muy próximos al medio siglo, conduce a un lugar indeterminado, pero muy próximo al bochorno y al ridículo. Pero no hay que preocuparse por esto, no pasa nada, en la siguiente celebración otro meterá la pata y protagonizará los chascarrillos del resto, y vuelta a empezar, además, fiestas de este tipo se hacen bastante asiduamente. Entienda el sabio lector que cuando uno habla de meter la pata, no solo es en el sentido literal, el caso es meter, o intentarlo, con pareja o no, sin respetar ni nada ni a nadie, en estos tiempos somos además bastante crueles. 

En otros artículos he hablado ya del black friday, del menos conocido cyber monday, o de Halloween y otras prácticas culturales ajenas e impuestas a la fuerza, y que han venido para quedarse, porque forman parte del credo consumista, y por tanto, no tienen fecha de caducidad. En los últimos tiempos he descubierto otra práctica que lleva por nombre "baby shower" y que no sé muy bien de qué trata, pero por lo que he podido comprobar lo que busca es presentar al futuro bebé, dado que todavía no ha nacido, y  en algunas modalidades, dar a conocer al resto de familiares y amigos, si será niño o niña. En torno a esta celebración suele haber un convite y una entrega de regalos a los afortunados papás, vamos que de nuevo el materialismo y la superficialidad se imponen. De verdad que la tontuna generalizada de estos tiempos no deja de sorprenderme. Nos encontramos al borde de la extinción intelectual, porque con una situación crítica a nivel internacional, con una nueva Guerra Fría en ciernes, y un empobrecimiento generalizado de las clases obreras, nuestra preocupación más incipiente es juntarnos con los amigotes y celebrar un Baby Shower.

En el ámbito de la educación, del que formo parte, tampoco nos libramos. En secundaria nos hemos convertido en mantenedores de los alumnos, es decir, mi papel como profesor va mucho más allá de enseñar los principales acontecimientos históricos, está además en entretener, motivar y controlar la salud de mis alumnos, vamos unas labores que poco o nada, tienen que ver con la formación que recibimos en las facultades de filosofía y letras, o en las de ciencias, puesto que las ocupaciones de todo el profesorado, de letras o ciencias se han ampliado notablemente.  En todas estas obligaciones que nos imponen solo hay una de la que no se habla, puesto que es obvia, aunque ignorada en los nuevos tiempos, y no es otra que la del ejemplo, el profesor debe ser un espejo en el que mirarse, no un payaso contratado para animar una fiesta infantil. Por otro lado, la renovación digital hace que el contacto con los padres sea constante, y algunos padres utilizan las plataformas educativas como si se tratase de un Wasap, y los mensajes no entienden de horas y requieren una respuesta al instante, sin pensar que el profesor tiene un horario, una familia, unas obligaciones y hasta una vida. Siguiendo con el papel de mantenedores y dentro de lo grotesco del artículo, los profesores debemos tener entre algodones a los alumnos, que no sufran, que no se esfuercen, que lo consigan todo sin trabajo, pero eso sí, con actitud. Ahora bien, cuando tengan dieciséis años y se puedan integrar en el mundo laboral, les abrimos las puertas del IES, les quitamos los algodones y que se busquen la vida como "la paquera", ahora sí, bienvenidos a la jungla que es la vida real. Mientras tanto les preguntamos en las sesiones preparatorias de la evaluación por la clase más divertida, o la menos densa, o qué asignatura es más aburrida, y el último día de clase, les montamos un circo en el centro para que no se aburran y pasen una mañana divertida y ocurrente. La vida no siempre es divertida, y eso también se debe educar. Por favor, debemos dignificar la educación, y sobre todo, no engañar a los alumnos, hay que mostrarles la jungla antes de finalizar los estudios, es más, debemos prepararles para sobrevivir en la misma. 

Acabo aquí este artículo, que será el último del año 2022, hablando de otra noticia grotesca, pero tristemente bastante habitual, me refiero al titular del día que nos informa que Froilán, verdadero heredero de la corona española, si no se hubiesen saltado a su madre por ser mujer, se ha visto envuelto en una trifulca discotequera con navajas y puñaladas de por medio, qué más se puede pedir señores. Feliz Año. 

 

jueves, 22 de diciembre de 2022

Seleccionado...un honor.

Comparto aquí dos "microrrelatos" que presenté a sendos concursos. El primero llevaba por título "Microrrelatos de Vampiros" y el segundo "Entre piratas anda el micro". Los concursos fueron organizados por la editorial Diversidad Literaria, y en los dos he tenido el honor de ser seleccionado para formar parte de las  antologías que van a realizar y que versarán sobre ambas temáticas, es decir Vampiros y Piratas. Han de saber que los requisitos que se exigían en las bases de los concursos eran que los textos no superasen las cinco líneas, con letra tamaño 12, y que se ciñeran a la temática propuesta. Espero que disfruten de la efímera lectura. 


Advirtió que el familiar modelo retratado en el cuadro de Tiziano era exactamente el mismo que aparecía en el lienzo de Batoni. Doscientos años separaban una obra de la otra. Quizás fuese el cansancio, el turno de noche para estudiar era agotador. Comprendió, demasiado tarde, la vasta cultura de su profesor de arte, su conocimiento histórico y la extraña palidez de su rostro.


No pudo evitar poner un gesto de desprecio cuando el miembro de la tribu Kuna se acercó desafiante a su posición. Él era el Olonés, el pirata más temido del Caribe, cruel y salvaje, hasta el punto de arrancar y comer el corazón de sus enemigos, su mismo nombre daba pavor. Pronto comprendió que aquellos arrogantes salvajes, que no paraban de recoger leña, eran caníbales. 

Eso es todo amigos, comprenderán que respetando la norma expuesta, este artículo no fuese demasiado largo. Que tengan buena noche. 


sábado, 22 de octubre de 2022

No puede ser.

A propósito de una conversación familiar la musa me ha venido a visitar la pasada noche y me ha dado la idea para  escribir este artículo. 

Ya en el siglo XV el insigne humanista español Juan Luis Vives escribió una obra titulada "De subventione pauperum" en la que el genial valenciano estudiaba las causas y señalaba las posibles soluciones al problema que ya generaba la pobreza de buena parte de la sociedad. A lo largo de la Historia ha habido serios empeños por tratar de mejorar la situación de los marginados y excluidos de la sociedad. Los jacobinos, en el contexto de la Revolución Francesa, son conocidos por "el Terror" y los ajusticiamientos en la guillotina, pero no tantos conocen que intentaron establecer una legislación social y democrática en pleno siglo XVIII, introduciendo una ley de salarios mínimos y de precios máximos para los productos de primera necesidad. El siglo XIX fue prolífico en actuaciones que buscaban mejorar la vida de la gente, partiendo de los ecos ilustrados y que se basaban en una mejor distribución de la propiedad de la tierra. Muy conocidas son las famosas desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, que aunque no alcanzaron sus objetivos, al menos pusieron el dedo en la llaga e intentaron luchar contra un sistema injusto y que venía estando vigente desde hacía siglos. El marxismo no ha estado ausente de este debate, así en un principio el propio Marx hablaba de "dar a cada uno en función de sus capacidades", pero aquella máxima sonaba muy capitalista, y el lema izquierdista cambió al parecido "a cada uno en función de sus necesidades", mucho más amigable y también más utópico, porque no todos tenemos las mismas circunstancias. Sin embargo el socialismo científico no obvió, desde el primer momento, que no todos quieren participar en el sistema, que hay individuos que quieren estar apartados o simplemente aspiran a vivir del propio sistema sin arrimar el hombro. Para designar a todos aquellos que no tenían conciencia clase, o que simplemente no eran productivos, introdujeron el concepto de lumpen, que deriva en alemán de los términos, trapo o harapo, y que unido al concepto de proletariado aludía a todos los marginados o automarginados del sistema. Pues bien, llegados a este punto, pueden ustedes imaginarse que la conversación familiar que ha motivado este escrito no trataba de asuntos históricos sino más bien de temas cercanos y actuales, en concreto, se departía de las ayudas para la inserción social que concede el gobierno, y  que en algunos casos, son muy cercanas al sueldo que tienen muchos trabajos en nuestro país. El debate se centraba en la desidia que genera tener que trabajar por un sueldo, muy parecido a la cuantía que dan las ayudas,  teniendo que deslomarse por mantener el mismo, y observar cómo algunos vecinos, acogidos a estas ayudas sociales, no hacen el más mínimo esfuerzo por buscar trabajo, y viven de forma muy cómoda, no fuera del sistema, sino a costa del mismo. Si un barrendero que gana poco más de mil euros, teniendo que trabajar de lo lindo, observa que un vecino "ocioso", por llamarlo de alguna manera, recibe ochocientos euros por medio de una renta de inserción social, y además observa, que ese vecino no hace absolutamente nada por mejorar su situación económica, resulta que tenemos a un trabajador abochornado, cabreado y quemado, y con toda la razón, dado que esto no puede ser, y no se debe consentir. Aquí no hay izquierdas ni derechas, hay o debe haber una imposición del sentido común que no se está produciendo. La solución está muy clara, y pasa por varias medidas, la primera, las ayudas deben darse de forma controlada y supervisando que quien recibe la misma no tiene posibilidades de trabajar, exigiendo al perceptor del subsidio a que haga una búsqueda activa (y real) de trabajo. En segundo lugar, habría que subir los sueldos de los que trabajan para que no se extiendan esas otras realidades conformadas por masas mantenidas por el estado a costa de pagar poco a los que sí contribuyen a la comuna. Creo que hay que mirar por la clase obrera, y no por aquellos que viven en los márgenes del sistema. 

Para acabar me gustaría hablar de la revolución China, en la que Deng Xiaoping volvió al concepto de "dar según la capacidad" e introdujo, dentro del ámbito comunista, el concepto de incentivo, es decir, en tiempos de Mao, el estado chino se quedaba con toda la producción agraria, Deng Xiaoping, prefirió solicitar el cincuenta por ciento de la misma, dejando la mitad de la cosecha al agricultor, el resultado fue demoledor, se multiplicó la producción. Si retrotraemos la medida del "pequeño timonel chino" a nuestro presente, podemos decir que dar sin sentido, sin incentivo, es igualar por abajo, y genera desigualdades a costa de los que más arriman el hombro.

De forma equivocada, la gente suele atribuir la Ley de Vagos y Maleantes al periodo franquista, sin embargo es anterior, se aprobó durante la Segunda República, y buscaba mejorar la sociedad sin imponer duros castigos, pero sí, ser ejemplarizante y promover una sociedad más comprometida y colaboradora con lo común. La ley sería modificada en 1954 por el franquismo, uniendo a los mendigos, rufianes y proxenetas, a los que afectaba la ley inicial de 1933, los homosexuales, cambiando el sentido de la misma y convirtiéndola en una ley atroz. No se trata de volver a este tipo de leyes, propias de otros periodos, aunque seguramente las mismas evitarían tanta manada de jóvenes drogados y violadores, agresiones, inseguridad y falta de valores que campan en nuestra elegante sociedad contemporánea, pero sería positivo, un mayor control que favorezca a los que producen frente a los que sólo viven a costa del esfuerzo de los otros. Está lloviendo y ya no me queda mucho que decir. Buena tarde.