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jueves, 22 de diciembre de 2022
Seleccionado...un honor.
sábado, 22 de octubre de 2022
No puede ser.
A propósito de una conversación familiar la musa me ha venido a visitar la pasada noche y me ha dado la idea para escribir este artículo.
Ya en el siglo XV el insigne humanista español Juan Luis Vives escribió una obra titulada "De subventione pauperum" en la que el genial valenciano estudiaba las causas y señalaba las posibles soluciones al problema que ya generaba la pobreza de buena parte de la sociedad. A lo largo de la Historia ha habido serios empeños por tratar de mejorar la situación de los marginados y excluidos de la sociedad. Los jacobinos, en el contexto de la Revolución Francesa, son conocidos por "el Terror" y los ajusticiamientos en la guillotina, pero no tantos conocen que intentaron establecer una legislación social y democrática en pleno siglo XVIII, introduciendo una ley de salarios mínimos y de precios máximos para los productos de primera necesidad. El siglo XIX fue prolífico en actuaciones que buscaban mejorar la vida de la gente, partiendo de los ecos ilustrados y que se basaban en una mejor distribución de la propiedad de la tierra. Muy conocidas son las famosas desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, que aunque no alcanzaron sus objetivos, al menos pusieron el dedo en la llaga e intentaron luchar contra un sistema injusto y que venía estando vigente desde hacía siglos. El marxismo no ha estado ausente de este debate, así en un principio el propio Marx hablaba de "dar a cada uno en función de sus capacidades", pero aquella máxima sonaba muy capitalista, y el lema izquierdista cambió al parecido "a cada uno en función de sus necesidades", mucho más amigable y también más utópico, porque no todos tenemos las mismas circunstancias. Sin embargo el socialismo científico no obvió, desde el primer momento, que no todos quieren participar en el sistema, que hay individuos que quieren estar apartados o simplemente aspiran a vivir del propio sistema sin arrimar el hombro. Para designar a todos aquellos que no tenían conciencia clase, o que simplemente no eran productivos, introdujeron el concepto de lumpen, que deriva en alemán de los términos, trapo o harapo, y que unido al concepto de proletariado aludía a todos los marginados o automarginados del sistema. Pues bien, llegados a este punto, pueden ustedes imaginarse que la conversación familiar que ha motivado este escrito no trataba de asuntos históricos sino más bien de temas cercanos y actuales, en concreto, se departía de las ayudas para la inserción social que concede el gobierno, y que en algunos casos, son muy cercanas al sueldo que tienen muchos trabajos en nuestro país. El debate se centraba en la desidia que genera tener que trabajar por un sueldo, muy parecido a la cuantía que dan las ayudas, teniendo que deslomarse por mantener el mismo, y observar cómo algunos vecinos, acogidos a estas ayudas sociales, no hacen el más mínimo esfuerzo por buscar trabajo, y viven de forma muy cómoda, no fuera del sistema, sino a costa del mismo. Si un barrendero que gana poco más de mil euros, teniendo que trabajar de lo lindo, observa que un vecino "ocioso", por llamarlo de alguna manera, recibe ochocientos euros por medio de una renta de inserción social, y además observa, que ese vecino no hace absolutamente nada por mejorar su situación económica, resulta que tenemos a un trabajador abochornado, cabreado y quemado, y con toda la razón, dado que esto no puede ser, y no se debe consentir. Aquí no hay izquierdas ni derechas, hay o debe haber una imposición del sentido común que no se está produciendo. La solución está muy clara, y pasa por varias medidas, la primera, las ayudas deben darse de forma controlada y supervisando que quien recibe la misma no tiene posibilidades de trabajar, exigiendo al perceptor del subsidio a que haga una búsqueda activa (y real) de trabajo. En segundo lugar, habría que subir los sueldos de los que trabajan para que no se extiendan esas otras realidades conformadas por masas mantenidas por el estado a costa de pagar poco a los que sí contribuyen a la comuna. Creo que hay que mirar por la clase obrera, y no por aquellos que viven en los márgenes del sistema.
Para acabar me gustaría hablar de la revolución China, en la que Deng Xiaoping volvió al concepto de "dar según la capacidad" e introdujo, dentro del ámbito comunista, el concepto de incentivo, es decir, en tiempos de Mao, el estado chino se quedaba con toda la producción agraria, Deng Xiaoping, prefirió solicitar el cincuenta por ciento de la misma, dejando la mitad de la cosecha al agricultor, el resultado fue demoledor, se multiplicó la producción. Si retrotraemos la medida del "pequeño timonel chino" a nuestro presente, podemos decir que dar sin sentido, sin incentivo, es igualar por abajo, y genera desigualdades a costa de los que más arriman el hombro.
De forma equivocada, la gente suele atribuir la Ley de Vagos y Maleantes al periodo franquista, sin embargo es anterior, se aprobó durante la Segunda República, y buscaba mejorar la sociedad sin imponer duros castigos, pero sí, ser ejemplarizante y promover una sociedad más comprometida y colaboradora con lo común. La ley sería modificada en 1954 por el franquismo, uniendo a los mendigos, rufianes y proxenetas, a los que afectaba la ley inicial de 1933, los homosexuales, cambiando el sentido de la misma y convirtiéndola en una ley atroz. No se trata de volver a este tipo de leyes, propias de otros periodos, aunque seguramente las mismas evitarían tanta manada de jóvenes drogados y violadores, agresiones, inseguridad y falta de valores que campan en nuestra elegante sociedad contemporánea, pero sería positivo, un mayor control que favorezca a los que producen frente a los que sólo viven a costa del esfuerzo de los otros. Está lloviendo y ya no me queda mucho que decir. Buena tarde.
miércoles, 31 de agosto de 2022
Belitres en el buffet.
Si alguien quiere conocer lo más bajo de la condición humana no hace falta que acuda a Kabul, bajo el yugo talibán, que visite los burdeles de Manila o que viaje a Bangkok en busca de los antros preferidos por los más atroces pedófilos del momento. Uno puede encontrar los bajos instintos en lugares mucho más cercanos, casi, a la vuelta de la esquina. A pesar de los graves asuntos mencionados más arriba, este artículo no pretende tratar nada profundo, simplemente hacer agravio de una serie de actitudes y comportamientos observados en un viaje de tres días, a un lugar cualquiera de la costa española.
En estos escasos días, hemos respirado el aire de la costa, cargado de olor a mar, nos hemos repanchingado en la arena, y hemos bebido y comido como mandan los cánones. Podemos decir, que hemos rematado las vacaciones de una forma ideal. Sin embargo, el motivo del artículo es reflejar el comportamiento visto en un lugar, aparentemente, tranquilo, pero que se da a todo tipo de bajas pasiones humanas, me refiero al buffet del hotel.
El lugar es parecido a las llanuras del Serengeti, con todo tipo de depredadores, incluídas diversas variedades de carroñeros. Entre los depredadores encontramos aquellos que, imbuidos por un frenesí incontrolable, van de un lugar a otro de la sala llenando platos con una ingente cantidad de comida, de todo tipo, cuyo consumo supera con creces las necesidades nutritivas no sólo de ellos mismos, sino también la de veinte mineros galeses en edad de merecer . Este tipo de cazadores aplican la conocida máxima que dice "la ley del pobre reventar antes que sobre", y la llevan a límites rayanos en lo grotesco. En uno de los casos estudiados, un caballero, diestro en las labores de caza, acumulaba cuatro plátanos, que perfectamente ordenados, esperaban en la mesa a ser deglutidos, una vez el señor acabase con la ensalada, las pizzas, y el cocido. Otro ejemplo, de esta modalidad, lo encontramos en una señora que descargó varias paladas de arroz en un plato, con una fuerza y habilidad propia del más experimentado alarife que participe en un concurso de albañilería.
En esta sabana improvisada encontramos también a otros especímenes no tan espectaculares pero igualmente reseñables. Así, cuando uno intenta llevarse a la boca las pocas piezas que los predadores de la categoría anterior han dejado, se encuentra con unos ojos que lo observan con detenimiento, de forma directa, y sin ningún tipo de disimulo. Este tipo de rapaz de dos patas es muy común y la podemos encontrar en todo tipo de hábitats, desde la piscina hasta el cine, o la más clásica urraca de Iglesia que, en peligro de extinción, fue antaño muy pródiga. En su máxima expresión de mal gusto, este tipo de mirón o mirona, comenta las jugadas que observa con su pareja sin ningún tipo de complejo, pensando que es invisible al sujeto o sujetos observados.
En el ámbito de carroñeros no podemos dejar de mencionar a los que, pensando que la Guerra de Ucrania o la visita de Nancy Pelosi a Taiwán, van a traer un periodo prolongado de carencias a nivel global, y por ello, deciden hacer acopio de víveres en bolsos de mano, maletillas o cualquier utensilio que permita ocultar cinco bollos de pan, cuatro manzanas, seis yogures, o ese helado de vainilla y café que quizás, no coman nunca, pero que como el buffet está pagado, hay que arrasar y llenarse los bolsillos de material y mal gusto. En esta categoría podemos incluso observar, sin dar crédito, como algunos padres, con aspecto de educados hombres de derechas, incitan a sus hijos a "tomar prestado" algunos de estos artículos comestibles.
Hemos analizado aquí, tres modalidades de comportamiento rastrero propio del ser humano, y que conforman solo pequeñas migajas de lo bajo que podemos caer con ayuda de las circunstancias y la oportunidad. Cuando uno observa estas realidades no puede dejar de pensar en todo lo que subyace de las mismas, es decir, como en otras condiciones el ser humano sería capaz de verdaderas barbaridades, al menos, es el regusto amargo que nos deja este observar lo exótico cercano, o mejor, la sabana cotidiana.
lunes, 25 de julio de 2022
Nuestras voces se alzan ...
Comparto aquí, como entrada de blog, un breve texto que he enviado a la sección de "Cartas a la Directora" del diario Hoy, y que si tengo la dicha que publiquen, seguramente recorten parte de lo escrito, por lo que aquí pondré el texto íntegro. El sentido del escrito no es otro que el de sumarme a la oleada de indignación creciente entre los extremeños tras la supuesta inauguración de una línea de alta velocidad en nuestra región, que no es tal, y que además, como siempre viene con fallos estructurales que coquetean seriamente con lo grotesco. Añado el texto a continuación.
viernes, 6 de mayo de 2022
Chocante...
Regresando al microrrelato hoy presento tres pequeñas muestras del género que se mueven dentro del calificativo "chocante" porque pretenden atraer la atención del lector bien por brusquedad, sorpresa o acierto a una no pretendida previsibilidad. Como siempre, espero que encuentren los relatos de su gusto.
Estaba desorientado, dirigía sus pasos a través de un camino lleno de basura y ripio abandonado, probablemente por las afueras de una gran ciudad. El borde del camino estaba plagado de matorrales que impedían ver que había más allá. Se oían ruidos de coches esporádicos que pasaban y se perdían en la lejanía, indicando la presencia de una carretera secundaria. En el momento que la espesura lo permitió pudo contemplar, horrorizado, una enorme grúa al otro lado de la carretera, y en el extremo de la misma, un cuerpo ahorcado que se tambaleaba mecido por el aire. Al acercarse pudo leer un cartel en español, aunque venía escrito en varias lenguas, en el que se especificaba el delito del cadáver..."invertido" . Su cabeza estremecida se trasladó ràpidamente hacia Teherán, Kansas o quizás, Gilead.
Observaba el paisaje que le mostraba la ventanilla del tren de cercanías de forma ensimismada y pensativa. La llegada al vagón de un grupo de niñas, adolescentes de no más de 15 años, le trajo de nuevo a la realidad. Vestían de forma desenfadada, y mostraban buena parte de sus jóvenes cuerpos, algo normal en estos días. Vociferaban y no se apartaban de sus teléfonos portables. Se hacían fotos en poses groseras y sacaban "morritos" de forma lasciva. Su lenguaje era soez y limitado, solo un ciento de palabras repetidas sin demasiado tino. Las fotos que se hacían eran "subidas" en algo que llamaban "redes sociales", y el objetivo era "perrear" y "salsear", o al menos eso decían con grandes voces y carcajadas. Se levantó y buscó la salida del vagón, apenas advirtieron su presencia cuando con dificultad se abrió paso entre ellas, en aquel momento, Sonja, recordó que hacía ochenta años fue internada en un campo de concentración por denunciar al "reich" y defender la libertad de expresión.
Había lucido el traje en muy pocas ocasiones, en la boda de su hermana y en el funeral de un tío lejano, en ambas ocasiones obligado por su madre. Mamá se había dejado la vida sirviendo en casa de otros para que no les faltara nada, ni a él ni a su hermana, y era ella quien había insistido en la importancia de las apariencias, y del saber estar. Mamá nunca había aceptado a las chicas con las que había intentado salir, porque no sabían estar y eran, además, unas fulanas. Mamá siempre había querido lo mejor para la familia, aunque eso significase tener que soportar continuos castigos y humillaciones públicas. Por mamá sacrificó su futuro y acabó solo, pero eso no era importante en aquel instante. Se había vestido a conciencia, de punta en solfa, guardaba perfectamente las formas, mientras que un operario federal le mojaba la cabeza con una vieja esponja amarilla, al tiempo que unas raídas cortinas granates se abrían mostrando un público silencioso y expectante. Entre el mismo pudo distinguir a su hermana y a los familiares de las quince niñas a las que había violado y asesinado. Era una verdadera lástima que mamá no pudiera ver lo elegante que iba en aquella ocasión.
sábado, 9 de abril de 2022
Sonó el despertador.
Otro momento de la historia tildado de una forma, más o menos, extravagante, fue la Paz Armada, que refiere el marco de relaciones internacionales del último tercio del siglo XIX, cuando las grandes naciones europeas, convertidas en enormes imperios, se armaron hasta los dientes y esperaron el momento idóneo en el que iniciar una conflagración total. El enfrentamiento no se produjo a finales del XIX, aunque hubo momentos en los que pudo llegar la contienda, como el denominado conflicto internacional de Fachoda en 1898, sino que llegó en el siglo XX, con el inicio de la Primera Guerra Mundial, o Gran Guerra.
Tras la derrota de la Alemania Nazi en 1945, se abrió un amplio periodo histórico denominado de una forma, al menos, llamativa, me refiero, como se pueden imaginar, a la Guerra Fría. Este periodo alcanza desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta el desmoronamiento de la Unión Soviética en 1991, y estuvo caracterizado por un enfrentamiento sostenido y constante entre dos grandes potencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, y sus respectivos aliados, con una forma contraria de entender el mundo. El quid de la cuestión radicaba en que las dos grandes superpotencias no se podían enfrentar abiertamente, puesto que desde 1949, ya no solo eran los americanos los poseedores de la bomba atómica, sino que a partir de esa fecha también la poseían los rusos, anulando la posibilidad de una guerra directa entre ambos contendientes.
Estos tres conceptos, llamativos y contrarios, de Dulce Apocalipsis, Paz Armada y Guerra fría, me permiten enlazar con el título del artículo que dice “sonó el despertador”, es decir, nos hemos despertado, al menos, a nivel histórico, y además de una forma terrible y cruel, con una guerra en el corazón de Europa. La reciente invasión rusa de Ucrania parece una extensión de ese periodo de Guerra Fría, en el que los rusos temen una pérdida de poder en sus fronteras occidentales y el avance de la alianza militar contraria, es decir la OTAN. Los telediarios se han llenado de muertos, heridos, desplazados, bombardeos selectivos o no tanto, asesinatos, violaciones de civiles, y las temidas matanzas o depuraciones de inocentes. La historia se vuelve a hacer presente en la comodidad nuestros propios hogares, y nuestro mundo civilizado, consumista y arrogante se ve amenazado con una guerra que demuestra que la humanidad ha evolucionado muy poco en determinados aspectos, así la muerte, las violaciones, el hambre y los refugiados, que han estado siempre presentes, pero obviados en nuestra urna de cristal y vanidad, aparecen a la vuelta de la esquina, y vuelven las inseguridades y debilidades que no hemos sabido controlar después de treinta años de “fin de la historia” según la tesis de Fukuyama.
Despertarse de este sueño engreído y mirar al futuro cercano da mucho miedo, porque aparece un viajero que siempre nos ha acompañado a lo largo de todos los periodos de la historia, la incertidumbre, que nos acongoja y oprime el corazón, así surgirán grandes interrogantes…qué será de nosotros, de nuestros hijos, de nuestra bonita civilización. ¿Resistiremos?
La guerra de Ucrania ha puesto de manifiesto que la primera víctima siempre es la verdad, y aparecen las temidas matanzas de civiles, negadas como siempre por sus propios perpetradores, lo mismo que ya sucedió en otros momentos de la historia reciente. La matanza de Bocha, negada por los rusos, nos recuerda a otros episodios terriblemente crueles y que también han sido negados o silenciados. En 1999, dentro de la guerra del Kosovo, se produjo la depuración étnica de la población bosnia de religión musulmana, en un episodio negro de la historia que se denominó “masacre de Srebrenica”. Un poco antes, en 1994, en Ruanda los Tutsis fueron exterminados por los dominantes Hutus en el genocidio ruandes, con cifras que llegan hasta el millón de muertos. En 1986, los americanos en la guerra de Vietnam protagonizaron la matanza de My Lai, donde se depuraron vilmente más de quinientos civiles vietnamitas en una intensa búsqueda del enemigo vietcong. Siempre que se habla de barbaridades contra civiles se hace referencia a la “matanza de Katyn”, de 1940, donde unos veinte mil polacos inocentes, miembros de la oficialidad del ejército, civiles e intelectuales, fueron masacrados por orden del temido Lavrenti Beria, mano derecha de Stalin. Esta matanza fue falsamente atribuída a los nazis, sin embargo fue protagonizada por el ejército rojo. Los nazis, si serán responsables, en este caso, de la masacre de Lídice, en la actual república Checa, donde tras el asesinato de Heydrich, literalmente, borraron la de la faz de la tierra dicha población como forma de castigo ejemplarizante.
El planeta se muere por la contaminación de nuestro consumismo insaciable, las guerras asolan, como siempre, buena parte del globo, los recursos se distribuyen de forma egoísta e inhumana, y en Europa, por fin, hemos vuelto de nuestra falsa ensoñación.
miércoles, 23 de febrero de 2022
La utopía sirve para caminar.
Hoy es un día triste, para qué vamos a engañarnos. Llevo toda la jornada intentando ponerme delante del folio y desahogar mi espíritu, que se encuentra un tanto abatido. Ayer por la noche, mi amigo Rafa me comunicó que había muerto Antonio, me quedé de piedra, no me lo esperaba, no podía ser. La sorpresa de la madrugada, se ha convertido en un sentimiento de profundo pesar a lo largo de todas las horas siguientes. Está claro que no se puede disfrazar lo que uno siente, y en esta ocasión, la pena me embarga.
Antonio era un tipo peculiar, nacido en Alburquerque, su querido Alburquerque, llevaba la intemerata de años en Villanueva de la Serena, donde lo pude conocer y disfrutar en numerosas ocasiones de su compañía. Era mayor que yo, unos veinte años, pero no era óbice para compartir numerosos cafés y tertulias de las más variadas temáticas, dado que su cultura era bastante prolífica. No puedo negarlo, también fueron muchos los cigarros y cervezas que compartimos. Era un auténtico librepensador, había militado en la CNT, y siempre llevó la Libertad por bandera. No quiero que este artículo sea algo triste, Antonio se tomaba la vida un poco a broma, por ello, solo voy a referir algunas de las cosas que compartí con el maestro Robles.
En un pueblo extremeño, de poco más de veinte mil habitantes, una persona que se pasaba por el forro todo lo que pudieran pensar o decir de él, era bastante cuestionada. Si a este modo de entender la vida, sumamos, su aspecto, propio de un literato español del siglo XIX o un anarquista de la Iera Internacional, generamos el caldo de cultivo propio para la crítica de portería con mucha mala baba y muy poco contenido. Recuerdo que un día, tomando café, en el caso de Antonio, bautizado, me dijo "nos iría mejor a todos si estos tipos se preocuparan por mi vida, lo mismo que yo me preocupo por la suya". A propósito de este aspecto, los que conocimos a Antonio, sabemos que se refería a Villanueva como Salt Lake City o la ciudad del lago salado, no por la sal, sino por los mormones y su alta estima de la moralidad y la crítica constante a todo aquello que escapara de sus limitados criterios dogmáticos.
Otro aspecto reseñable es el interés que mostraba hacia todo lo relacionado con la cultura en general, por lo que era socio habitual de todas las bibliotecas que estuvieran a su alcance. Siempre le acompañaba algún libro debajo del brazo, de ahí su cultura y su saber estar. A uno le gusta leer, y suele intentar devorar todo lo que cae a su alcance, pues Antonio, siempre me llevaba unos mil libros de ventaja. Cuando en el año 2007 le pedí que me hiciese un poema para el libro que escribí sobre el "grupo de Cáceres", no lo dudó un instante, es más, escribió el poema en una servilleta, tardó tres minutos, y bueno, ahí sigue abriendo la triste historia que relata el libro. En otra ocasión me regaló un libro en el que relataba las andanzas del fundador del Partido Comunista de Don Benito, libro que conservo con agrado y que lleva por título "Manada sin jefe". Este libro lo escribió a partir de las conversaciones que mantuvo con el protagonista de la historia contada.
Son muchas las anécdotas que podría compartir aquí, que hablan de otras épocas y de otros momentos, y en los que la sabiduría mundana de Robles nos alumbraba por su mayor experiencia y vivencias. En una ocasión, me relató la historia de un agradable anciano, al que yo cedí el paso de forma educada. No me afeaba el gesto, era bastante caballero, lo que me vino a decir Antonio, es que en la vejez se suelen perdonar los desmanes y se desdibujan las realizaciones del resto de la vida, en aquel caso, refería la historia de un afable señor, que de más joven, en la dictadura, no había sido tan bueno como su imagen nos podía dar a entender.
En las redes sociales, que advierto, no me gustan nada, he disfrutado leyendo o escuchando sus aportaciones, todas de un gran nivel cultural, rompiendo el erial de postureo y pose a la que nos tienen acostumbrados estos lugares. Así los tangos se alternaban con los cantautores, Mafalda con Manolito o Forges, y de vez en cuando, alguna pullita a los que somos del Madrid, porque era atlético hasta la médula. En estas redes se veía un Robles desenfadado, que se abría en la intimidad de la multitud, y era enternecedor verlo con su nieto, el sucesor como he leído en Facebook. También eran constantes las referencias a Alburquerque, su lugar de origen, al que siempre hacía una publicidad extraordinaria.
No quiero seguir, escribir esto, me está removiendo, sólo finalizar haciendo referencia al título del artículo, a lo de "la utopía sirve para caminar", que viene de un vídeo que compartió hace bastante Antonio y en el que Eduardo Galeano explica en qué consiste la utopía, o mejor, vivir la utopía y en el que acaba señalando que por más que caminemos, la Utopía siempre estará en el horizonte, por lo que para lo único que sirve, y no es poco, es para caminar. Hasta siempre amigo, ahora eres libre para caminar hacia donde quieras. Un fuerte abrazo a la eternidad.