Comparto aquí, como entrada de blog, un breve texto que he enviado a la sección de "Cartas a la Directora" del diario Hoy, y que si tengo la dicha que publiquen, seguramente recorten parte de lo escrito, por lo que aquí pondré el texto íntegro. El sentido del escrito no es otro que el de sumarme a la oleada de indignación creciente entre los extremeños tras la supuesta inauguración de una línea de alta velocidad en nuestra región, que no es tal, y que además, como siempre viene con fallos estructurales que coquetean seriamente con lo grotesco. Añado el texto a continuación.
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lunes, 25 de julio de 2022
Nuestras voces se alzan ...
viernes, 6 de mayo de 2022
Chocante...
Regresando al microrrelato hoy presento tres pequeñas muestras del género que se mueven dentro del calificativo "chocante" porque pretenden atraer la atención del lector bien por brusquedad, sorpresa o acierto a una no pretendida previsibilidad. Como siempre, espero que encuentren los relatos de su gusto.
Estaba desorientado, dirigía sus pasos a través de un camino lleno de basura y ripio abandonado, probablemente por las afueras de una gran ciudad. El borde del camino estaba plagado de matorrales que impedían ver que había más allá. Se oían ruidos de coches esporádicos que pasaban y se perdían en la lejanía, indicando la presencia de una carretera secundaria. En el momento que la espesura lo permitió pudo contemplar, horrorizado, una enorme grúa al otro lado de la carretera, y en el extremo de la misma, un cuerpo ahorcado que se tambaleaba mecido por el aire. Al acercarse pudo leer un cartel en español, aunque venía escrito en varias lenguas, en el que se especificaba el delito del cadáver..."invertido" . Su cabeza estremecida se trasladó ràpidamente hacia Teherán, Kansas o quizás, Gilead.
Observaba el paisaje que le mostraba la ventanilla del tren de cercanías de forma ensimismada y pensativa. La llegada al vagón de un grupo de niñas, adolescentes de no más de 15 años, le trajo de nuevo a la realidad. Vestían de forma desenfadada, y mostraban buena parte de sus jóvenes cuerpos, algo normal en estos días. Vociferaban y no se apartaban de sus teléfonos portables. Se hacían fotos en poses groseras y sacaban "morritos" de forma lasciva. Su lenguaje era soez y limitado, solo un ciento de palabras repetidas sin demasiado tino. Las fotos que se hacían eran "subidas" en algo que llamaban "redes sociales", y el objetivo era "perrear" y "salsear", o al menos eso decían con grandes voces y carcajadas. Se levantó y buscó la salida del vagón, apenas advirtieron su presencia cuando con dificultad se abrió paso entre ellas, en aquel momento, Sonja, recordó que hacía ochenta años fue internada en un campo de concentración por denunciar al "reich" y defender la libertad de expresión.
Había lucido el traje en muy pocas ocasiones, en la boda de su hermana y en el funeral de un tío lejano, en ambas ocasiones obligado por su madre. Mamá se había dejado la vida sirviendo en casa de otros para que no les faltara nada, ni a él ni a su hermana, y era ella quien había insistido en la importancia de las apariencias, y del saber estar. Mamá nunca había aceptado a las chicas con las que había intentado salir, porque no sabían estar y eran, además, unas fulanas. Mamá siempre había querido lo mejor para la familia, aunque eso significase tener que soportar continuos castigos y humillaciones públicas. Por mamá sacrificó su futuro y acabó solo, pero eso no era importante en aquel instante. Se había vestido a conciencia, de punta en solfa, guardaba perfectamente las formas, mientras que un operario federal le mojaba la cabeza con una vieja esponja amarilla, al tiempo que unas raídas cortinas granates se abrían mostrando un público silencioso y expectante. Entre el mismo pudo distinguir a su hermana y a los familiares de las quince niñas a las que había violado y asesinado. Era una verdadera lástima que mamá no pudiera ver lo elegante que iba en aquella ocasión.
sábado, 9 de abril de 2022
Sonó el despertador.
Otro momento de la historia tildado de una forma, más o menos, extravagante, fue la Paz Armada, que refiere el marco de relaciones internacionales del último tercio del siglo XIX, cuando las grandes naciones europeas, convertidas en enormes imperios, se armaron hasta los dientes y esperaron el momento idóneo en el que iniciar una conflagración total. El enfrentamiento no se produjo a finales del XIX, aunque hubo momentos en los que pudo llegar la contienda, como el denominado conflicto internacional de Fachoda en 1898, sino que llegó en el siglo XX, con el inicio de la Primera Guerra Mundial, o Gran Guerra.
Tras la derrota de la Alemania Nazi en 1945, se abrió un amplio periodo histórico denominado de una forma, al menos, llamativa, me refiero, como se pueden imaginar, a la Guerra Fría. Este periodo alcanza desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta el desmoronamiento de la Unión Soviética en 1991, y estuvo caracterizado por un enfrentamiento sostenido y constante entre dos grandes potencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, y sus respectivos aliados, con una forma contraria de entender el mundo. El quid de la cuestión radicaba en que las dos grandes superpotencias no se podían enfrentar abiertamente, puesto que desde 1949, ya no solo eran los americanos los poseedores de la bomba atómica, sino que a partir de esa fecha también la poseían los rusos, anulando la posibilidad de una guerra directa entre ambos contendientes.
Estos tres conceptos, llamativos y contrarios, de Dulce Apocalipsis, Paz Armada y Guerra fría, me permiten enlazar con el título del artículo que dice “sonó el despertador”, es decir, nos hemos despertado, al menos, a nivel histórico, y además de una forma terrible y cruel, con una guerra en el corazón de Europa. La reciente invasión rusa de Ucrania parece una extensión de ese periodo de Guerra Fría, en el que los rusos temen una pérdida de poder en sus fronteras occidentales y el avance de la alianza militar contraria, es decir la OTAN. Los telediarios se han llenado de muertos, heridos, desplazados, bombardeos selectivos o no tanto, asesinatos, violaciones de civiles, y las temidas matanzas o depuraciones de inocentes. La historia se vuelve a hacer presente en la comodidad nuestros propios hogares, y nuestro mundo civilizado, consumista y arrogante se ve amenazado con una guerra que demuestra que la humanidad ha evolucionado muy poco en determinados aspectos, así la muerte, las violaciones, el hambre y los refugiados, que han estado siempre presentes, pero obviados en nuestra urna de cristal y vanidad, aparecen a la vuelta de la esquina, y vuelven las inseguridades y debilidades que no hemos sabido controlar después de treinta años de “fin de la historia” según la tesis de Fukuyama.
Despertarse de este sueño engreído y mirar al futuro cercano da mucho miedo, porque aparece un viajero que siempre nos ha acompañado a lo largo de todos los periodos de la historia, la incertidumbre, que nos acongoja y oprime el corazón, así surgirán grandes interrogantes…qué será de nosotros, de nuestros hijos, de nuestra bonita civilización. ¿Resistiremos?
La guerra de Ucrania ha puesto de manifiesto que la primera víctima siempre es la verdad, y aparecen las temidas matanzas de civiles, negadas como siempre por sus propios perpetradores, lo mismo que ya sucedió en otros momentos de la historia reciente. La matanza de Bocha, negada por los rusos, nos recuerda a otros episodios terriblemente crueles y que también han sido negados o silenciados. En 1999, dentro de la guerra del Kosovo, se produjo la depuración étnica de la población bosnia de religión musulmana, en un episodio negro de la historia que se denominó “masacre de Srebrenica”. Un poco antes, en 1994, en Ruanda los Tutsis fueron exterminados por los dominantes Hutus en el genocidio ruandes, con cifras que llegan hasta el millón de muertos. En 1986, los americanos en la guerra de Vietnam protagonizaron la matanza de My Lai, donde se depuraron vilmente más de quinientos civiles vietnamitas en una intensa búsqueda del enemigo vietcong. Siempre que se habla de barbaridades contra civiles se hace referencia a la “matanza de Katyn”, de 1940, donde unos veinte mil polacos inocentes, miembros de la oficialidad del ejército, civiles e intelectuales, fueron masacrados por orden del temido Lavrenti Beria, mano derecha de Stalin. Esta matanza fue falsamente atribuída a los nazis, sin embargo fue protagonizada por el ejército rojo. Los nazis, si serán responsables, en este caso, de la masacre de Lídice, en la actual república Checa, donde tras el asesinato de Heydrich, literalmente, borraron la de la faz de la tierra dicha población como forma de castigo ejemplarizante.
El planeta se muere por la contaminación de nuestro consumismo insaciable, las guerras asolan, como siempre, buena parte del globo, los recursos se distribuyen de forma egoísta e inhumana, y en Europa, por fin, hemos vuelto de nuestra falsa ensoñación.
miércoles, 23 de febrero de 2022
La utopía sirve para caminar.
Hoy es un día triste, para qué vamos a engañarnos. Llevo toda la jornada intentando ponerme delante del folio y desahogar mi espíritu, que se encuentra un tanto abatido. Ayer por la noche, mi amigo Rafa me comunicó que había muerto Antonio, me quedé de piedra, no me lo esperaba, no podía ser. La sorpresa de la madrugada, se ha convertido en un sentimiento de profundo pesar a lo largo de todas las horas siguientes. Está claro que no se puede disfrazar lo que uno siente, y en esta ocasión, la pena me embarga.
Antonio era un tipo peculiar, nacido en Alburquerque, su querido Alburquerque, llevaba la intemerata de años en Villanueva de la Serena, donde lo pude conocer y disfrutar en numerosas ocasiones de su compañía. Era mayor que yo, unos veinte años, pero no era óbice para compartir numerosos cafés y tertulias de las más variadas temáticas, dado que su cultura era bastante prolífica. No puedo negarlo, también fueron muchos los cigarros y cervezas que compartimos. Era un auténtico librepensador, había militado en la CNT, y siempre llevó la Libertad por bandera. No quiero que este artículo sea algo triste, Antonio se tomaba la vida un poco a broma, por ello, solo voy a referir algunas de las cosas que compartí con el maestro Robles.
En un pueblo extremeño, de poco más de veinte mil habitantes, una persona que se pasaba por el forro todo lo que pudieran pensar o decir de él, era bastante cuestionada. Si a este modo de entender la vida, sumamos, su aspecto, propio de un literato español del siglo XIX o un anarquista de la Iera Internacional, generamos el caldo de cultivo propio para la crítica de portería con mucha mala baba y muy poco contenido. Recuerdo que un día, tomando café, en el caso de Antonio, bautizado, me dijo "nos iría mejor a todos si estos tipos se preocuparan por mi vida, lo mismo que yo me preocupo por la suya". A propósito de este aspecto, los que conocimos a Antonio, sabemos que se refería a Villanueva como Salt Lake City o la ciudad del lago salado, no por la sal, sino por los mormones y su alta estima de la moralidad y la crítica constante a todo aquello que escapara de sus limitados criterios dogmáticos.
Otro aspecto reseñable es el interés que mostraba hacia todo lo relacionado con la cultura en general, por lo que era socio habitual de todas las bibliotecas que estuvieran a su alcance. Siempre le acompañaba algún libro debajo del brazo, de ahí su cultura y su saber estar. A uno le gusta leer, y suele intentar devorar todo lo que cae a su alcance, pues Antonio, siempre me llevaba unos mil libros de ventaja. Cuando en el año 2007 le pedí que me hiciese un poema para el libro que escribí sobre el "grupo de Cáceres", no lo dudó un instante, es más, escribió el poema en una servilleta, tardó tres minutos, y bueno, ahí sigue abriendo la triste historia que relata el libro. En otra ocasión me regaló un libro en el que relataba las andanzas del fundador del Partido Comunista de Don Benito, libro que conservo con agrado y que lleva por título "Manada sin jefe". Este libro lo escribió a partir de las conversaciones que mantuvo con el protagonista de la historia contada.
Son muchas las anécdotas que podría compartir aquí, que hablan de otras épocas y de otros momentos, y en los que la sabiduría mundana de Robles nos alumbraba por su mayor experiencia y vivencias. En una ocasión, me relató la historia de un agradable anciano, al que yo cedí el paso de forma educada. No me afeaba el gesto, era bastante caballero, lo que me vino a decir Antonio, es que en la vejez se suelen perdonar los desmanes y se desdibujan las realizaciones del resto de la vida, en aquel caso, refería la historia de un afable señor, que de más joven, en la dictadura, no había sido tan bueno como su imagen nos podía dar a entender.
En las redes sociales, que advierto, no me gustan nada, he disfrutado leyendo o escuchando sus aportaciones, todas de un gran nivel cultural, rompiendo el erial de postureo y pose a la que nos tienen acostumbrados estos lugares. Así los tangos se alternaban con los cantautores, Mafalda con Manolito o Forges, y de vez en cuando, alguna pullita a los que somos del Madrid, porque era atlético hasta la médula. En estas redes se veía un Robles desenfadado, que se abría en la intimidad de la multitud, y era enternecedor verlo con su nieto, el sucesor como he leído en Facebook. También eran constantes las referencias a Alburquerque, su lugar de origen, al que siempre hacía una publicidad extraordinaria.
No quiero seguir, escribir esto, me está removiendo, sólo finalizar haciendo referencia al título del artículo, a lo de "la utopía sirve para caminar", que viene de un vídeo que compartió hace bastante Antonio y en el que Eduardo Galeano explica en qué consiste la utopía, o mejor, vivir la utopía y en el que acaba señalando que por más que caminemos, la Utopía siempre estará en el horizonte, por lo que para lo único que sirve, y no es poco, es para caminar. Hasta siempre amigo, ahora eres libre para caminar hacia donde quieras. Un fuerte abrazo a la eternidad.
lunes, 24 de enero de 2022
Recalibrar la izquierda.
Observando mis últimos artículos he podido comprobar que he estado huyendo, como si de un romántico se tratase, hacia ciertos rincones exóticos, al menos, desde un punto de vista literario, resguardandome "al socayo" de los microrrelatos fantásticos o históricos. A pesar de que estamos en invierno y "hace un frío que pela", me atrevo a salir de mi parapeto para adentrarme en un asunto, digamos, más serio, o, al menos, incómodo donde es necesario tener que tomar partido.
Desde la II Internacional del año 1889 donde el alemán Eduard Bernstein planteó la postura "revisionista" que actualizaba ( es una forma de decirlo) el marxismo y planteaba, frente a la versión revolucionaria clásica, la línea reformista que ampara la socialdemocracia, el socialismo ha buscado siempre la emancipación de la clase obrera, acompañando a este noble objetivo, de otro no menos desdeñables, tales como la lucha contra la injusticia y la opresión, o el desarrollo del estado del bienestar. Sin embargo creo que llegados a este punto es necesario hacer un esfuerzo para recalibrar la izquierda.
Tras esta pequeña introducción a "vista de pájaro" me gustaría, en este momento, bajar a la arena de lo cotidiano mostrando algunos ejemplos que requieren de una seria adaptación de la izquierda democrática a la realidad de nuestros pandémicos tiempos.
Empezaremos diciendo que en los últimos cuarenta años en nuestro país se ha hecho un esfuerzo comunitario enorme para desarrollar el ya mencionado estado del bienestar y compensar, así, las desigualdades propias de nuestro sistema económico de capital. En todas y cada una de las localidades españolas se han construido infraestructuras, tales como, carreteras, pabellones, Casas de Cultura, y en los últimos tiempos, los famosos Palacios de Congresos. No vamos a entrar aquí en la utilidad o funcionalidad que pueden tener o no estos edificios y dotaciones, pero el caso es que han modernizado el país y lo han ubicado en la elegante Europa. Uno de nuestros mayores logros ha sido levantar un sistema que ofrece una sanidad y una educación gratuitas, y aun así, no estamos libres de situaciones terribles y claramente extirpables. Se han construído barriadas enteras de viviendas sociales que han permitido vivir dignamente a miles de familias con pocos recursos. Si a este hecho sumamos lo dicho más arriba, es decir el acceso gratuito a sanidad y educación, podríamos pensar que en estos tiempos nuestro país ha adquirido unas cuotas de desarrollo y prosperidad que harían temblar a la mismísima Alemania, y sin embargo, sabemos que esto no es así.
En relación a los barrios de viviendas sociales, lo que en un primer momento estaba pensado para ayudar a las familias con menos recursos, en buena parte se han acabado por convertir en barrios marginales, donde campan a sus anchas la delincuencia, la marginalidad y las drogas. Cuidado con esto, porque allí, en esos barrios, sigue habiendo personas honradas, trabajadoras, que pelean por salir adelante, pero que se ven ensombrecidos por el resto de habitantes que pululan sin oficio ni beneficio al amparo de la ilegalidad y las ayudas sociales. En todas las ciudades de nuestro país encontramos este tipo de barrios que han transformado con el tiempo y la dejadez una buena intención convirtiéndola en un foco de delincuencia y marginalidad. Hay que potenciar las barriadas obreras, pero no podemos consentir que las mismas se hayan convertido en guetos para la venta de droga o la ocupación ilegal de viviendas en manos de distintas mafias. Niños sin escolarizar, pisos y bloques enteros enganchados a la luz, índices de desempleo altísimos y coches de alta gama conviven en este tipo de barrios. No hay en los mismos ningún tipo de control que garantice que los habitantes de dichos lugares buscan trabajo o intentan esa supuesta emancipación, dado que la sensación que transmiten, es de acomodo, no hay ni la más mínima intención de medro social. Este asunto se debe recalibrar...es decir, volvamos a barrios obreros y acabemos con los barrios marginales, y las actividades delictivas que en ellos se ocultan (y ya ni siquiera eso).
A colación del apartado anterior podemos referir el asunto de las "rentas de inserción social", es decir, una paga por parte del estado para ayudar, supuestamente, a las personas más vulnerables. Aquí la propuesta está clara, revisión de las mismas y decantar nuestros esfuerzos por facilitar un trabajo que permita a las personas vivir de forma digna. En este sentido las rentas básicas de inserción deberían quedar para una parte muy minoritaria de la sociedad que no pueda ganarse la vida de otra forma. El resto de la población en edad de trabajar debe tener un trabajo porque, de otra manera, la situación que se da en nuestros días es el acomodo a la paga mínima que aporta el estado renunciando a cualquier intento de mejora o ascenso social. Alguno dirá, pero es que hay personas con hijos, y claro, necesitan una ayuda para criar a los mismos, a lo que debemos responder de forma positiva, estamos de acuerdo, esos niños deben ser criados en condiciones, valorando lo importante que es tener un trabajo, por lo que sus progenitores se convertirán en los primeros que deban tener un trabajo para sufragar estos gastos. El estado debe garantizar que al menos haya un trabajo por unidad familiar. Este asunto es otro a recalibrar, hay que facilitar trabajos dignos y dejar las rentas de inserción a todos aquellos que no pueden trabajar en condiciones normales.
Como docente que soy, hay otro asunto que, desgraciadamente conozco, y quiero plantear aquí. Hay que dignificar la educación, hay que darle el lugar que merece, no puede ser ninguneada de esta manera. De unos años a esta parte se ha favorecido una educación inclusiva maravillosa, que permite igualar las distintas capacidades y favorecer que todo el mundo se pueda formar. Ya saben ustedes, educación pública, gratuita y de calidad siempre. Sin embargo, sin ir más lejos, esta mañana había un llenazo enorme en un grupo de educación inclusiva en el centro donde trabajo, lo cual me ha llamado la atención. Es un grupo de unos ocho alumnos, de los que habitualmente, solo acuden un par de ellos, y que además, no quieren hacer nada de forma ordinaria. Pero esta mañana el llenazo de la clase era pleno, estaban todos, me he preguntado ¿qué pasa aquí hoy? Una compañera ha comentado, hoy están todos porque han recibido en sus casas la carta de los servicios sociales recordándoles que para seguir recibiendo las rentas de inserción la escolarización de los menores es obligatoria. Me he sentido mal, triste, hasta que punto se minusvalora la importancia que tiene la educación. En este sentido la izquierda se debe recalibrar también, porque una sociedad sin personas formadas y comprometidas es una sociedad muerta. Cómo se consiente esto, no lo entiendo, no se puede gobernar con miedo y midiendo a todas horas los sondeos electorales, hay que ser valientes y ser capaces de emprender una serie de cambios (muchos de ellos impopulares, no puede valer todo) que entre otras cosas dignifiquen la educación.
No quiero eternizar el artículo, podría poner otros muchos ejemplos en la misma linea, pero creo que lo bueno, si breve, dos veces bueno, si me gustaría, sin embargo, añadir algo, en relación a la izquierda y el progreso, y es que aquellos que nos consideramos progresistas, debemos dejar de tener complejos y hablar las cosas claras, hay asuntos que se deben recalibrar y debemos actuar siguiendo el dictado de la razón y el sentido común,a pesar de ser considerados fachas o retrógrados, puesto que si no, estamos en riesgo de establecer una "oclocracia" o mejor dicho, una democracia para idiotas. Buenas noches.
lunes, 10 de enero de 2022
Momentos que cambiaron la Historia.
Después de casi dos años sin pisar por estos lares, vuelvo a la carga, adentrándome en el proceloso mundo de los microrrelatos, de los que ya hemos dado algunas muestras en otras ocasiones. En este caso vamos a mostrar tres momentos fugaces, que sin embargo, tuvieron una enorme trascendencia histórica. No voy a referir a qué momentos de la historia estoy aludiendo, eso se lo dejo a ustedes...¿ponen nombre y fecha a los acontecimientos que se recrean? Vamos a ello...
Siempre le gustó imponer respeto en los demás. Era mejor ser temido que amado. Se encontraba en el cenit de su poder. Ahora, su cuerpo yacía muerto sobre un sillón y los médicos ni siquiera se habían atrevido a molestarle...por respeto.
Después de toda una vida de entrega, esfuerzos y sacrificios al fin había alcanzado la cúspide del estamento militar. Habría esperado felicitaciones, abrazos y camaradería, sin embargo, no era posible, todavía estaba trabajando. La voz de su asistente le trajo de nuevo a la realidad ¡Mariscal! ¡Señor! Los rusos han aceptado nuestra claudicación. Todo está perdido.
La voz del anciano le hablaba de la tradición, de las leyes y normas sagradas, de la convivencia pacífica entre los pueblos. La misma voz le sugirió la posibilidad de una terrible rebelión y siguió el discurso clamando al cielo, mencionando lo humano y lo divino. Cuando por fin cesó aquella perorata se hizo el silencio en la estancia. Finalmente, y mientras se secaba las manos con un trapo, respondió a una audiencia expectante. ¡Liberad a Barrabás!
Eso es todo amigos, ha sido un regreso efímero, pero prometo que, en esta ocasión, no tardaré tanto en volver a escribir. ¿Ya saben sus respuestas? Buenas noches.
martes, 8 de diciembre de 2020
Sería mucho pedir...
El año "Jumanji" está llegando a su fin y son muchas las cosas que no van bien. Por ello no voy a referir aquí sesudas soluciones a la pandemia sanitaria o a la crisis económica terrible que se nos viene encima, para ello ya están los entendidos en las redes sociales. Sin embargo, si quisiera aportar reflexiones, de sueldo base, eso sí, sobre cuestiones que se podrían remediar sin mucho esfuerzo, tan sólo con un poco de voluntad y sentido común.
En el ámbito político sería más que recomendable un poco de talante, y también de talento, tanto en las formas como en las propuestas, es decir que el continente sea acorde a un contenido propio de representantes del pueblo formados y preocupados por el bien común y no por los diversos y antojadizos intereses partidistas. Por ejemplo, si los representantes extremeños, por no ir más lejos, de los dos grandes partidos nacionales, hubiesen pensado un poco en su tierra, es decir Extremadura, en vez de atender a los dictados de sus respectivos partidos, ésta no estaría, después de cuarenta años de democracia a la cola en todas las listas de desarrollo del propio país.
En la misma línea, sería necesario acabar con buena parte de los cargos de representación política que existen en nuestro país. Como me comentaba un amigo hace tiempo, si uno va desde Badajoz a Madrid, un recorrido de poco más de cuatrocientos kilómetros, debe atravesar cuatro parlamentos con cientos de representantes cada uno de ellos. Entre ambas ciudades se encuentran el Parlamento Regional Extremeño, el Parlamento Regional de Castilla la Mancha, el Parlamento Regional de Madrid y el Parlamento Nacional en la misma capital. No soy amigo de cálculos, pero nos sale a más de un parlamentario por kilómetro. ¡ Qué despropósito!
No puedo obviar, y posiblemente fuese necesario cambiar las leyes, un asunto que barrunto hace tiempo, primero como hombre de izquierdas, que cree entre otras cosas en las ideas universales, y por otro lado como persona con cierto sentido común. Digo yo, no sería posible que los partidos de corte nacionalista, independentista, regionalista o localista, tuviesen sólo representación en sus respectivas circunscripciones. Es decir, qué sentido tiene un partido independentista en el congreso nacional sonsacando las arcas del estado en pro de sus propios intereses, que además son los de irse de ese conjunto al que sonsaca. No lo entiendo, debe ser por eso de creer en ideas universales, como aquellas que hablan de Igualdad o Libertad, y también, muy al caso, de Fraternidad. Me niego a pensar que lo único que podemos hacer como extremeños (aplicable al resto de la España ignorada del interior) es montar partidos regionalistas para intentar negociar en este torbellino de fagocitación estatal. Si cuatro personas nos ponemos a tirar de una manta cada uno por un extremo, lo más normal, o al menos es una posibilidad real, es que la manta se acabe por romper. Sin entrar en ese tema, no comparto la idea de una izquierda nacionalista, creo que hay que ir más allá. Una cosa es la idea de la libre determinación de los pueblos, y otra el circo político actual de nuestro país.
No quiero extender mucho el artículo, pero me gustaría plantear otra cuestión que se sale de los límites de la cordura. No puede ser que se convoquen oposiciones en las que no se resuelvan los procesos. Hay oposiciones que tardan años en resolverse, porque claro está, esas plazas que se convocan, mientras tanto, están ocupadas por interinos, y el que ha hecho el examen, previo pago, lo mismo está aprobado y como no acaban de finalizar el proceso debe seguir estudiando y presentándose a nuevas oposiciones. Este tema es tremendo, porque juegan con la ilusión de la gente, con sus esfuerzos y con su dinero. No cuesta nada acabar un proceso antes de empezar otro, y tampoco es necesario agotar siempre los plazos legales, sería más recomendable contratar gente para hacer frente a todo ese trabajo que la misma administración genera. Dieciséis años como opositor me contemplan, que no es poco.
En este artículo que titulo "sería mucho pedir...", me dejo en el tintero múltiples temáticas que deberían abordarse, tales como la limitación en los mandatos políticos, la limitación en los sueldos políticos, la conformación de una administración más ágil, la adaptación de la Constitución a los tiempos que corren, las redes clientelares, la partitocracia, las ocupaciones...etc, y mil más que ustedes tienen en la cabeza, otra vez será. Buena tarde.